25 de noviembre de 2015

Todo sobre la conservación de la leche materna

La leche materna puede extraerse para su uso posterior y ser utilizada posteriormente cuando la madre por diferentes motivos no puede amamantar a su bebé.



¿Qué recipientes uso?
Se pueden utilizar recipientes de vidrio o de plástico. El problema es que muchas veces el espacio de nuestro congelador es limitado, por lo que es más práctico optar por recipientes plásticos como bolsitas. No hace falta que sean específicamente las de lactancia, basta que sean de plástico de uso alimentario. Si aún así preferís usar las específicas de lactancia, os recomiendo las de Nuk o Lansinoh, por ser las de mejor calidad precio que he encontrado. 
Independientemente del tipo de recipiente elegido, es conveniente etiquetarlo con la fecha de extracción, para ir consumiendo los más antiguos.

¿Qué cantidad de leche congelo?
Lo ideal es congelar cantidades pequeñas, de este modo si en un día el bebé no tiene mucha hambre, no tendremos que desechar mucha leche. Y la leche materna es oro fluido. Os aconsejo congelar cantidades pequeñas, sobre 50 ml en cada recipiente, y no más de 100 ml.
Es importante saber que la leche previamente descongelada, no se puede volver a congelar.

¿Dónde guardo la leche materna?
Varía en función del momento en el que el bebé tomará esa leche.
Si vas a dársela al bebé en menos de 4 horas, la puedes dejar a temperatura ambiente. La leche no se debe calentar más de una vez. Si tras calentarla y ofrecérsela al bebé no la quiere, puedes esperar como mucho 30 minutos. Si pasa más tiempo, hay que desecharla.
Si la idea es que la tome en los siguientes días, lo mejor es guardarla en la nevera hasta 3-5 días. Si consideras que no la consumirá en ese margen de tiempo, entonces es mejor guardarla en el congelador recién extraída. De igual forma, cuando se saque de la nevera se puede calentar una vez, si el bebé no la quiere puedes esperar 30 minutos, si no se debe desechar.
Si te sacas la leche varías veces al día, puedes guardarla en el mismo recipiente. Pero es importante que para mezclarlas, ambas leches deben estar a la misma temperatura. Es decir, guardas la leche recién extraída en la nevera, y cuando ya esté fría, la puedes mezclar con el resto que hayas sacado en las 24 horas previas. 

¿Cuánto dura la leche descongelada en buen estado?
Las cifras son variables en función de la fuente de información que consultéis,aunque yo me quedo con las siguientes:

Es importante recalcar que la leche descongelada no se debe volver a congelar

Transporte de la leche materna
Muchas veces la madre se ve obligada a sacarse la leche fuera del domicilio, por ejemplo, en el trabajo. En estos casos puede ser útil disponer de una pequeña nevera portátil. Hay algunas que son específicas para el transporte del sacaleches y demás accesorios, pero probablemente sea más económica la típica nevera de playa y cumple la misma función.

Se deberá introducir cada mañana una bolsa o bloque de hielo en la nevera para llevársela al trabajo. Después de extraerse la leche, se depositará en el recipiente elegido (bolsitas de plástico, recipiente de vidrio...) y se guardará en la nevera hasta la vuelta al domicilio. Una vez allí, se puede optar por refrigerar en la nevera o guardarlos en el congelador. Cuanto más refrigerada esté la leche materna, y menos cambios de temperatura sufra, mejor conservación.

¿Se puede mezclar?
SI se pueden mezclar leche de diferentes extracciones en la nevera para dársela al bebé en una toma.
NO se debe mezclar extracciones guardadas en la nevera para congelar de distintos días.
NO se debe mezclar leche recién extraída de leche refrigerada. Se debe guardar la leche fresca en la nevera y esperar a que ambas tengan la misma temperatura para mezclar.
SI se pueden mezclar diferentes leches que hayan sido congeladas para hacer una única toma.
NO se debe mezclar leche fresca con leche congelada y volver a congelar.
SI se puede mezclar leche fresca y descongelada para hacer una única toma y ofrecérsela al bebe.
SI se puede mezclar leche materna con artificial.

¿Cómo calentar la leche materna?
La leche materna debe calentarse al baño maría, en leche previamente caliente (o llamado "falso baño maría". Es decir, sería incorrecto introducir el recipiente con la leche materna en agua fría y empezar a calentar todo en el fuego. Tampoco se debe calentar la leche directamente al fuego. Lo correcto sería llenar un recipiente grande de agua caliente, se sumerge el frasco con la leche y a esperar. Si el agua se enfría se cambiará las veces que sea necesario.
Otra opción es descongelar con agua caliente del grifo, sin encender el fuego. 
La leche almacenada se sedimenta en capas: un precipitado en el fondo, una fase gruesa acuosa opalescente y una película grasa en la parte superior. Una vez descongelada, hay que agitar el recipiente suavemente para mezclarla y devolver a la leche su apariencia original.

¿Por qué algunos bebés rechazan la leche descongelada?
La leche de algunas mujeres se altera cuando lleva unos días congelada, adquiriendo un olor a rancio. Esto se debe a la acción de la lipasa, enzima presente en la leche materna, que actúa sobre la leche y empieza a digerirla. Esto no quiere decir que la leche esté mala y haya que desecharla, pero si es cierto que a algunos bebés no les gusta. La solución para ello es escaldar la leche materna justo después de sacársela. Para ello, calentaremos la leche al baño maría hasta que aparezcan pequeñas burbujease por los lados del recipiente. Es importante no dejar que hierva, para que la leche mantenga todas sus propiedades intactas. Después se enfría inmediatamente. Mediante este sencillo procedimiento desactivamos la lipasa y evitaremos este problema.

¿Cómo administrar la leche?
Algunos bebés aceptan el biberón, y luego toman también el pecho sin problemas. En algunos casos, los bebés confunden tetina y pezón, dando lugar a un mal agarre, lo que puede producir grietas o dolor en el pezón. Otros van rechazando el pecho poco a poco, ya que el biberón les resulta más cómodo, pues apenas tienen que esforzarse para obtener leche. Y por último, hay bebés que no quieren ver un biberón ni en pintura.
Mi recomendación por tanto es optar por dar la leche en vasito. Aunque pueda parecer extraño, los bebés son capaces de hacerlo sin problema, e incluso prematuros y recién nacidos pueden alimentarse con esta técnica. La opción de la jeringa, cuchara o cuentagotas es útil en bebés pequeños, pero considerando que la reincorporación de la mujer al trabajo coincide a los 4-5 meses de edad del bebé, éste tomará cantidades importantes de leche, y estos métodos no resultarán prácticos.
Si el bebé rechaza biberón y vasito, otra opción es espesar la leche con cereales y dársela con cuchara.

19 de noviembre de 2015

Bexsero o no Bexsero, esa es la cuestión

No tenía pensado comentar nada sobre Bexsero, la vacuna que está haciendo correr ríos de tinta (digital), entre madres y pediatras. Pero como algunas mamás me han pedido que lo hiciera, no he dudado en aportar mi granito de arena sobre el tema.


¿Qué es Bexsero?
Se trata de la vacuna contra la bacteria llamada Neisseria meningitidis serogrupo B o también llamada Meningococo B.

¿Contra que enfermedad protege Bexsero?
El meningococo B es una bacteria causante de infecciones como meningitis y sepsis. Son enfermedades muy graves, con un 10% de mortalidad y un 20-30% de secuelas.
Puede ocurrir a cualquier edad, pero son especialmente susceptibles los niños menores de 2-3 años y los adolescentes.
Hay varios microorganismos que causan las meningitis bacterianas: Neisseria meningitidis (meningococo B y C), Haemophilus Influenza y Streptococcus pneumoniae, que por si solas son responsables de la mayoria de casos de meningitis bacteriana. Ya existían vacunas para casi todas, pero nos faltaba la del meningoco B

¿Qué es eso de los serotipos?
Bexsero está dirigido contra el meningococo serotipo B,  que es la causa más frecuente de meningitis bacteriana en nuestro país, Cuando hablamos de serotipos, para que me entendáis, estamos hablando de distintas familias de meningococos.

¿Se puede tratar de alguna otra forma?
La infección causada por el meningococo B se trata con antibióticos. El problema es que se trata de una enfermedad tan grave y de progresión tan rápida, que a veces no se llega a tiempo y su tratamiento no resulta eficaz. Por eso es tan importante la vacuna como la mejor forma de prevención.

¿Hay epidemia de meningitis?
No. De hecho en España desde el año 2009 se observa una tendencia descendente en la aparición de esta enfermedad, acompañándose además de un descenso en la mortalidad. Se trata de una enfermedad muy grave, pero poco frecuente. En España, según la Asociación Española de Pediatría, nos movemos en torno a 0.7 casos por cada 100.000 habitantes cada año.

¿Es una vacuna nueva?
La respuesta es no. Previamente en nuestro país era utilizada en el ámbito hospitalario. Sin embargo, el pasado 18 de septiembre, la Agencia Española de Medicamentos y productos sanitarios, dio luz verde para convertirse en un medicamento sujeto a prescripción médica. Así, el 1 de octubre de este año se inició la comercialización de la vacuna en todas las farmacias de España.
Además, en otros países de la Unión Europea ya llevan vacunando meses e incluso en Reino Unido, forma parte de su calendario vacunal.

¿Estará incluida en el calendario vacunal?
De momento no. Pasará a ser una de las vacunas que los padres deberán pagar si se la quieren poner a sus hijos. De igual manera que Rotateq, se deberá adquirir en la farmacia con receta médica.
Sólo estaría financiada en casos concretos, como personas inmunodeprimidas, quienes hayan padecido con anterioridad una enfermedad meningocócica invasiva o en caso de brotes.

¿Y cuanto cuesta?
La friolera de 106 euros cada dosis. Así pues, si sumamos las vacunas de pago, y teniendo en cuenta que en una misma familia puede haber varios niños, el desembolso que supone inmunizar a los hijos es muy importante. Con suerte, en el año 2016, tanto Varivax como Prevenar por fin estarán incluidas en el calendario vacunal.

¿Para quienes está indicada?
Bexsero está indicado para la inmunización de todos los niños, a partir de los 2 meses de edad.


¿Cómo se administra la vacuna?
Por vía intramuscular. En niños de hasta 1-2 años preferiblemente en el muslo, y por encima de esta edad en el brazo.

¿Cuantas dosis tengo que poner a mi hijo?
El número de dosis depende de la edad a la que se inicie la vacunación. Las recomendaciones oficiales son las siguientes:


¿Se puede administrar con otras vacunas?
Bexsero puede administrarse a la vez con otras vacunas. La única excepción por el momento es la vacuna contra el meningococo C, con la que no hay estudios de compatibilidad, pero que se están finalizando en el momento actual.
De todos modos, se recomienda ponerla separada del resto debido a un riesgo aumentado de fiebre cuando se administra conjuntamente con otras. Para reducir estos episodios de fiebre alta, se recomienda la vacunación por separado si es posible, dejando al menos un intervalo de 2 semanas entre la administración de esta vacuna y las otras vacunas que se administran de forma sistemática.
Lo que está recomendando el Comité Asesor de Vacunología de la Asociación Española de Pediatría es una pauta por ejemplo, a los 3, 5 y 7 meses. La dosis de refuerzo, en el caso de los primovacunados en el primer año de vida, se administraría entre los 13 y los 15 meses, para evitar así su coincidencia con la vacuna frente al meningococo C correspondiente a los 12 meses de edad,

¿Qué efectos secundarios produce?
En lactantes y niños menores de 2 años la reacción más frecuente es dolor a la presión de la zona de inyección, enrojecimiento en ese área, fiebre e irritabilidad.
En adolescentes y adultos jóvenes, lo más frecuente es el dolor en el lugar de inyección,malestar general y dolor de cabeza.
La fiebre aparece con más frecuencia si se administra conjuntamente con otras vacunas. Cuando aparece, suele hacerlo en las primeras 6 horas tras la vacunación, habitualmente es baja (38-38.5ºC) y dura menos de 24 horas.
Se puede administrar paracetamol de forma profiláctica, esto es, un poco antes y horas después de la administración de la vacuna. Esto no disminuye su eficacia,

Quiero vacunar a mi hijo, pero no encuentro la vacuna.
Esto es lo que le está ocurriendo a la mayoría de padres que quieren vacunar a sus hijos. En cualquier caso las vacunas están llegando a cuenta gotas a nuestras farmacias por un desabastecimiento que el laboratorio fabricante de Bexsero está intentando solucionar. ¿El motivo? Según el propio laboratorio parece que no se esperaban tanta demanda de vacunas.
De todos modos esto no es motivo de preocupación ni de ansiedad. No es una vacuna urgente.

¿Hay otras vacunas frente el meningoco B?
Por el momento Bexsero es la única.

¿Recomiendas poner la vacuna?
Bexsero o no Bexsero. No es una cuestión. La respuesta es clara. Aunque el meningoco B sea una enfermedad poco frecuente, es de progresión tan rápida, tan grave y con una mortalidad tan poco desdeñable, que ses necesaria una prevención que por fin hemos conseguido en forma de vacuna. Por tanto, mi respuesta es sí. 

13 de noviembre de 2015

Cómo aumentar la producción de leche materna

Una de las dudas más frecuentes de las mamás que empiezan a amamantar a sus hijos, es qué pueden hacer para aumentar su producción. La verdad es que hay muchos mitos en torno a ello, y la mayoría son falsos.


Esta duda viene en relación a que al amamantar no sabemos la cantidad exacta de leche que toma el bebé, y muchas veces ciertos comportamientos de nuestro retoño puedes ser falsamente interpretados como hambre. Si el bebé llora mucho, mama antes de las 3 horas, mama en menos tiempo del habitual... Etc. Por ello muchas veces buscamos cómo aumentar la producción láctea, pensando que así arreglaremos estas situaciones.

La verdad es que el pecho produce exactamente la cantidad de leche que el bebé necesita, y podemos estar seguro de ello si el bebé mama a demanda, esto es, todas las veces y durante el tiempo que necesite. Y es el bebé, y solamente el bebé, el que regula la producción a través de un complejo mecanismo hormonal. Cada vez que el bebé succiona el pezón, se produce un pico de prolactina, hormona responsable de la producción de leche materna. Así pues, a más succión por parte del bebé, más producción. Así de simple.

¿Algún alimento o bebida ayuda a aumentar la producción?
Existen muchos productos a los que se le ha otorgado el "poder" de aumentar la cantidad de leche producida por la mujer, siendo uno de los más populares la cerveza. Pero no es dejéis engañar, ningún alimento o bebida tiene esta capacidad. Así mismo, existen también remedios "herbales" para este fin. Pero estos pueden ser incluso peligrosos, ya que algunas plantas utilizadas para ello, como el hinojo, no se consideran seguras durante la lactancia.
Ni siquiera el agua. Seguro que alguna vez os han dicho durante la lactancia "bebe mucha agua". Beber más agua no aumenta la cantidad de leche producida. Por lo tanto, simplemente tenéis que dejaros llevar por vuestra sensación de sed y beber agua cuando el cuerpo os lo pida, que será de todos modos más frecuentemente de lo habitual.

Las crisis o baches de lactancia
Una crisis de crecimiento, o también llamado bache de lactancia, es un desajuste entre la oferta y la demanda de leche. Es decir, el bebé necesita más leche de la que el pecho produce, ya que va aumentando los requerimientos de leche a medida que crece. ¿Qué hace el bebé entonces? Se pasa unos días pegado al pecho, pidiendo teta más a menudo de lo habitual. Esto dura unos días hasta que el seno materno se regula en función de la nueva demanda. ¿Veis? A más succión, más producción. 

¿Y si necesitas aumentar rápidamente tu producción de leche?
Existen diferentes circunstancias en las que una madre necesita aumentar su producción para iniciar una suplementación con su propia leche, sin necesidad de recurrir a la lactancia artificial. Esto puede ocurrir por ejemplo en casos en los que el bebé haya perdido demasiado peso en sus primeros días de vida, en caso de bebés prematuros o que necesiten ingreso hospitalario durante un tiempo y necesiten rápidamente suministro de leche materna, o en caso de llevar un tiempo sin amamantar a tu bebé por el motivo que sea, con lo cual la producción ha bajado, y decidas volver a hacerlo.
En estas situaciones puede emplearse una técnica llamada "extracción poderosa", que consiste en la hiperestimulacion del pecho empleando un sacaleches. Para ello, se debe realizar extracciones durante 5 minutos en cada pecho, cada hora, durante al menos 24 horas. Por la noche no se debe descansar más de 4 horas. Aunque al principio no se obtendrá mucha leche, o ninguna, el efecto se percibe al cabo de unos días.

¿Y si de verdad tienes poca leche?
No es lo habitual, pero puede ocurrir. Esto puede suceder por varios motivos. 
- El bebé no mama o mama poco: esto ocurre por ejemplo si el bebé está enfermo, o está lleno de otro líquido que no sea leche materna: un biberón de leche artificial, una infusión, agua... 
-El bebé mama, pero lo hace mal: ocurre cuando hay mal agarre, por ejemplo porque el bebé confunde pezon con tetina, o en caso de frenillo lingual, que impide un correcto movimiento de la lengua.
- Al bebé no le dejan mamar: bien porque se ponen horarios al pecho, por ejemplo, cada tres horas, o por el uso del chupete para entretener al bebé cuando en realidad lo que quiere es pecho.
-Enfermedades de la madre: por ejemplo en caso de hipotiroidismo, retención placentaria, etc, que da lugar a una hipogalactia.
Pero lo más probable es que nada de esto ocurra, y no sea más que una inseguridad por parte de la madre. Si el bebé gana peso adecuadamente, lo estamos haciendo bien. En caso contrario habrá que buscar la causa y ponerle remedio. 

En resumen, toda madre que amamanta a su bebé debe grabarse a fuego lo siguiente: a mayor succión, más producción. Y si su bebé mama a demanda, sin horarios y durante el tiempo que quiera, tendrá toda la leche que necesita. 

28 de octubre de 2015

El por qué de las cacas verdes en los bebés

 El color de las cacas de un bebé constituye a veces un verdadero quebradero de cabeza para las mamás. ¿Es normal que la caca sea amarillo mostaza? ¿O verde? ¿Y con grumos blancos? Hoy hablaremos en concreto de las cacas verdosas de los bebés.


Lo primero que tenemos que diferenciar es si esta caca verde viene acompañada de diarrea, o bien la frecuencia y número de las deposiciones es normal, siendo lo único que ha variado su color. En niños que están siendo amamantados, a veces es frecuente que se las mamás consulten por diarrea, cuando es normal que las deposiciones de estos niños sean líquidas o semilíquidas, y además varias durante el mismo día. En este caso, hablaremos de diarrea cuando haya un número de deposiciones mayor del habitual.
Cacas verdes sin diarrea
Durante los primeros días del recién nacido, las heces irán cambiando de color. Las primeras deposiciones son el llamado meconio, que son heces de color negro y muy pegajosas. A continuación, durante los siguientes 3 a 5 días, la caca puede adquirir un color verdoso de transición hasta llegar a las cacas color mostaza características de los bebés.
Fuera del periodo neonatal, las heces verdosas se presentan también en bebés amamantados que toman leche rica en lactosa. Recordemos que la composición de la leche materna va variando a lo largo de una misma mamada, siendo al principio más rica en hidratos de carbono (lactosa) y siendo la del final la de mayor contenido graso. Si el bebé no vacía correctamente el pecho, éste tomará sólo la leche inicial, rica en lactosa, por lo que sus cacas serán verdosas. Ya os hablé de los signos que nos pueden orientar para saber si el bebé ha vaciado el pecho aquí. En el caso de que el vaciado del pecho no sea el correcto, habrá que revisar el postura y agarre del bebé, y comprobar la presencia de frenillo lingual. Si todo está bien, no deberemos obsesionarnos. Las deposiciones de los bebés amamantados tienen un color variable, y no tiene demasiada importancia que hagan cacas verdosas de forma puntual o transitoria.
En otras ocasiones lo que se produce es una alteración de la flora intestinal, por ejemplo, por la introducción de la alimentación complementaria, como papillas o alimentos diferentes a la leche.

Cacas verdes con diarrea
En estos casos lo que se produce es un tránsito intestinal más rápido de lo habitual, dando lugar a ese color verdoso. La diarrea es un síntoma que nos indica la presencia de una infección gastrointestinal, siendo lo más frecuente en lactantes el rotavirus. El tratamiento es el mismo que el de la diarrea, del que ya os hablé aquí.


Como véis, la presencia de heces verdosas en los bebés no es alarmante, y puede ser hasta normal, descartando posibles causas que puedan dar lugar a esta coloración. Si las heces adquieran un color blanco, rojizo o negro, es un signo de alarma que debemos consultar siempre con nuestro pediatra.

13 de octubre de 2015

¿Cómo puedo saber si mi bebé ha vaciado el pecho?

Sabemos que cuando un bebé mama, debe vaciar bien un pecho antes de pasarlo al otro. La eterna duda sería, ¿cómo sabemos si ha vaciado el pecho?


La verdad es que un pecho nunca se vacía de todo. Pensamos en él como un almacén de leche, que se vacía y que necesita un tiempo para volver a llenarse, pero esto no es así. El seno materno se parece más a un grifo, de modo que cada vez que se abre, hay leche de la que el bebé puede disponer.
Uno de los indicadores de que el bebé ha finalizado la toma es que suelta el pezón espontáneamente. En ese momento es hora de cambiar al otro pecho. Cuando suelta el segundo, la toma ha finalizado. A veces el bebé puede tomar de un sólo pecho, y a veces de los dos. A veces tendrán más hambre, otras menos. Otras veces sólo querrán calmar su sed. En el caso de que al terminar el segundo pecho, notes que el bebé sigue con hambre, es hora de volver al primero.

A veces, sobre todo al inicio de la lactancia, el bebé no se suelta y tiende a quedarse dormido al pecho. Debemos estimularlo para que siga mamando, tocándole los pies, la oreja, la espalda... Pero debemos tener en cuenta también que el pecho no es sólo alimento. Es calor, protección, seguridad, es "Mamá". Por eso, muchas veces cuando finalmente han terminado la toma su forma de succión cambia, siendo ésta más suave, poniéndose en modo "chupete". No es por tanto que la toma "sea eterna", es que estamos cubriendo más necesidades además del alimento. En estos casos, la clave para saber que lo estamos haciendo bien es la ganancia de peso del bebé.

Por otro lado, generalmente notarás el pecho más blando según se va vaciando, sintiéndolo menos congestionado, aunque no siempre podemos guiarnos por esto, ya que muchas veces maman tan a menudo que no da tiempo de que el pecho llegue a ponerse "duro".

El tiempo es un indicador inexacto. Si alguien os ha dicho que debe mamar 10, 15 o los minutos que sean de cada pecho, haced oídos sordos. Esa persona no sabe de lactancia. Hay niños más rápidos, otros más lentos. Generalmente cuando acaban de nacer las tomas son más largas, y según van haciéndose más expertos en esto del "arte de mamar" las tomas se hacen más cortas. Hay bebés que pueden terminar de mamar en 5 minutos, y eso no quiere decir que coman menos. Otros pueden tardar 20 minutos o más.

Lo importante en esto de la lactancia, es ofrecer el pecho a demanda, sin horarios, y durante el tiempo que quiera el bebé. Olvidarnos del reloj, y disfrutar del momento.

7 de octubre de 2015

La fiebre en niños. Que no cunda la fiebrefobia.

La fiebre. A lo largo de mi experiencia como pediatra, he comprobado que es uno de los síntomas que más preocupan a las mamás, pero que no siempre se tiene claro "cuando" podemos empezar a decir que un niño tiene fiebre.

Pues bien. Os he preguntado en este mismo blog, a vosotras mis lectoras, en qué momento habláis ya de fiebre. El 56% (sólo poco más de la mitad!) de vosotras estáis en lo correcto. Es a partir de 38ºC de temperatura axilar. A partir de 37ºC (algunos libros hablan de 37.5ºC) se habla de febrícula. Muchas de vosotras (26%) lo consideráis ya fiebre, cuando esto no es así.

Ahora con el inicio de las guarderías, los colegios, y la llegada del frío, los virus vuelven a ser protagonistas, y con las infecciones muchas veces viene la fiebre. Así que, que mejor momento para recordar algunos datos sobre ella y que no cunda la fiebrefobia cuando nuestros pequeños estén enfermos.


¿Qué es la fiebre?
Se trata de un síntoma - que no una enfermedad - que consiste en tener una temperatura axilar mayor a 38 grados. Hablamos sin embargo de febrícula cuando la temperatura se encuentra entre 37 y 38 ºC.
El aumento de la temperatura corporal no es más que una herramienta que tiene nuestro organismo para defenderse. Y es que se ha comprobado que la fiebre es un mecanismo fisiológico para aumentar la eficacia de nuestro sistema inmunitario: dificulta el crecimiento bacteriano y la replicación viral. Así pues, lejos de ser nuestra enemiga, puede resultar incluso nuestra aliada.

¿Cuando debemos preocuparnos?
Cuando un niño tiene fiebre, ante todo, tranquilidad. Debemos después fijarnos en otros síntomas y signos secundarios que nos pueden orientar a un cuadro banal o a algo grave. Por ejemplo, si nuestro niño tiene un buen estado general, se muestra activo, sigue jugando, tiene buen color... podemos guardar la calma. Pero sin embargo, hay ciertos signos de alarma que debemos tener en cuenta ante un niño con fiebre:
  • Mal estado general, irritabilidad, letargia, decaimiento, confusión, no respuesta a estímulos físicos o verbales, dificultad para respirar
  • Presencia de petequias en la piel, esto es, manchitas rojas, generalmente puntiformes, que no desaparecen a la presión, sobre todo las que aparecen de la linea intermamilar hacia abajo. Las que aparecen por encima de esta linea imaginaria, pueden deberse simplemente por el esfuerzo que implican los vómitos o la tos repetida. Así mismo, una infección vírica también puede producir petequias.
  • En niños menores de 3 meses la fiebre adquiere mayor importancia, porque puede ser un síntoma de bacteriemia oculta.
  • Una temperatura corporal >41ºC.
  • Rigidez de nuca franca: sólo puede explorarse en niños mayores de 1-2 años. Se dice que hay rigidez de nuca cuando el niño no es capaz de sujetar un papel entre su mentón con la boca cerrada sobre su pecho. En cualquier caso, una temperatura corporal elevada puede producir cierta rigidez nucal, por lo que habría que valorarlo de nuevo tras bajar la fiebre.
  • Convulsiones, sobre todo si es la primera vez que ocurre.

¿Cómo debo tratar la fiebre?
El tratamiento de la fiebre se basa primero en medidas físicas. Ante una febrícula (temperatura axilar entre 37-38 ºC) puede ser suficiente con estas, ya que existe una tendencia exagerada a tratar con fármacos cualquier ligero aumento de la temperatura corporal. Sólo tendrá sentido tratar enérgicamente una febrícula o una fibre en pleno ascenso ante antecedentes de convulsión febril. Entre las medidas físicas se encuentran:
  • Permitir que el niño pierda el calor sobrante desabrigándole. Se le puede dejar simplemente con una camiseta o un body.
  • Paños húmedos en axilas, ingles y frente.
  • Baños con agua tibia (que no fría), hasta 20 minutos.
  • Ofrecer líquidos fríos con frecuencia para recuperar las pérdidas y evitar las deshidrataciones.
Ante la fiebre (temperatura axilar mayor de 38 ºC) además de la medidas físicas descritas se pueden emplear fármacos antipiréticos. Los más conocidos son el paracetamol (apiretal) y el ibuprofeno (dalsy), que se pautan cada 4-6 horas con una dosis que depende del peso del niño. El primero se puede dar a cualquier edad, y el ibuprofeno a partir de los 6 meses. Os invito a releer el post "¿Cuanto dalsy hay que darle al niño?" para recordar la dosificación de estos medicamentos.
Los antitérmicos NO CURAN nada. Sólo constituye un tratamiento sintomático, para que los niños (y los padres) se sientan mejor. Como os decía la fiebre en muchos casos es "buena", por lo que no es necesario dar antitérmicos sistemáticamente si el niño tiene fiebre pero excelente estado general. Es decir, si el niño tiene 37.5ºC pero se encuentra postrado y alicaído, es mayor motivo para tratarle que el niño con 39ºC pero que está contento, activo y "dando guerra". Así pues, a la hora de dar antitérmicos, mirad a vuestro hijo, no al termómetro.

Los antibióticos así mismo tampoco curan la fiebre. Hay muchos cuadros que producen fiebre que se resuelven solos, ya que muchos de ellos (la gran mayoría) están causados por virus. Y es que los antibióticos son unos fármacos que luchan solamente contra las bacterias. El empleo injustificado e indiscriminado de los antibióticos es la causa de que muchas bacterias se hagan resistentes a los mismos.

Fiebre no es siempre sinónimo de infección. Por ejemplo, en niños muy pequeños un sobreabrigo puede aumentar su temperatura corporal. Así mismo algunas vacunas, pueden también incrementarla.

29 de septiembre de 2015

¿Cómo puedo saber si mi bebé toma la leche que necesita?

Cuando un bebé está alimentado con lactancia materna, puede aparecer la duda de si el bebé toma la leche que necesita. A veces nos gustaría que, al igual que con el biberón, pudiéramos conocer exactamente los mililitros que toma el bebé en cada toma. Como la teta no es transparente (ojalá, ¿verdad?), esto no es posible, por lo que debemos guiarnos por una serie de signos indirectos.


  • Uno de los signos más fiables es la ganancia de peso. Si el bebé no gana peso, o lo hace muy lentamente, estaremos ante un signo de alarma de que algo no va bien.
  • Micciones de escasa cantidad y concentradas, sabiendo que lo normal es que realizcen más de 5 o 6 micciones al día.
  • El niño no queda satisfecho tras la toma, llora a menudo, hace tomas muy largas o rechaza el pecho.
  • Realiza deposiciones duras, secas o verdes. Las deposiciones del lactante correctamente amamantado son típicamente de color mostaza, líquidas, y en ocasiones con puntos blanquecinos similares a granos de arroz. 
  • Realiza deposiciones infrecuentes. Con un matiz. Aunque típicamente se dice que los bebés amamantados realizan más deposiciones que los alimentados con leche de fórmula, los primeros también pueden estar varios días sin defecar, siendo esto perfectamente normal. Por lo que este punto debe valorarse en conjunto con otros signos y síntomas. 
  • La madre no notó aumento del tamaño de los pechos durante el embarazo.
  • La madre no notó la "subida" de la leche tras el parto.
  • La madre no saca leche cuando se exprime.
Si el bebé toma leche a demanda, es decir, siempre y cuando lo pida, y durante el tiempo que precise, es raro que el bebé no tome la cantidad de leche que necesita. Debemos confiar en nosotras mismas, en nuestra capacidad de lactar. Sólo cuando aparecen estos signos, debemos preocuparnos y consultar con nuestro pediatra para encontrar la causa del problema y su solución,

21 de septiembre de 2015

Beneficios del colecho

En esto del dormir y los bebés, como en todo lo que tenga que ver con la crianza, hay opiniones de todos los tipos. En concreto el colecho es un tema que levanta polémica en este ámbito. Yo me declaro pro-colecho. Me encanta, lo disfruto diariamente con mi bebé y no le veo más que ventajas. Así que en el post de hoy quiero compartir con vosotras los beneficios de esta práctica.


Pero, ¿qué es hacer colecho?
El colecho es la práctica de dormir los niños con otro adulto, en la misma cama, con frecuencia y durante bastantes horas. Algunos autores hablan de un mínimo de 4 horas, todas o casi todas las noches. Así que si alguien inicia la noche con el niño en su cuna, pero a mitad de la noche lo pasa a su cama, también podría incluirse dentro de este grupo.
El colecho es una práctica muy extendida en los humanos. Aunque en Occidente es poco frecuente, en la mayor parte de las culturas los niños duermen con sus madres.

¿Qué beneficios tiene?
  • El colecho aumenta la independencia y mejora el desarrollo psicológico de los niños. A diferencia de lo que argumentan sus adversarios no da problemas conductuales ni de personalidad, ni afecta a su autonomía.
  • Mejora la estabilidad respiratoria y la oxigenación. La respiración de la madre es un recordatorio para el bebé para que continúe respirando si tiene una apnea.
  • Mejora la termorregulación del bebé, es decir, favorece la regulación de la temperatura corporal por la noche. 
  • Provoca despertares sincronizados con la madre, y ayuda al bebé a "aprender" a pasar de una fase del sueño a otra, porque se sincroniza con la respiración de la madre. 
  • Favorece la lactancia materna, de modo que las madres que realizan colecho presentan mayores porcentajes de lactancia materna, y durante más tiempo. La producción de leche aumenta (recordad que el pico de prolactina, hormona principal en la fisiología de la lactancia, se produce de noche). Además, como la lactancia materna protege contra la muerte súbita del lactante, el colecho de forma indirecta ayudaría a prevenirlo. 
  • Aumenta las horas de sueño de las madres que amamantan,  a que favorece que la madre pueda continuar durmiendo mientras alimenta a su hijo de noche. De este forma, permite que el bebé y la madre apenas se despierten al reclamar el alimento.
Como véis, los beneficios del colecho son múltiples, tanto para la mamá como para el bebé. A pesar de que no está bien visto (todavía) por muchas personas, incluido personal sanitario, si es lo que queréis y con lo que estáis a gusto, haced oídos sordos y haced caso a vuestro instinto. No os equivocaréis.

15 de septiembre de 2015

Cómo estimular a nuestro bebé entre los 1 a 3 meses de edad

Los bebés durante sus primeros meses de vida comen, duermen y lloran, básicamente. Pero, ¿qué hacer durante esos momentos en los que el bebé está tranquilo? Podemos aprovechar para estimularlo.


Existen diferentes maneras y distintas áreas en las que podemos estimular a nuestro bebé.

Visual
  • Podemos colocar un objeto de colores vivos y llamativos en frente de él. Aproximadamente a unos 30 cm de distancia, para que enfoque correctamente. Debemos mover ese objeto lentamente a los lados, y hacia delante y hacia atrás, de modo que los siga con la mirada.
  • Situarnos enfrente del bebé, de modo que nos vea bien la cara. Le sonreiremos, le pondremos caras graciosas, sacaremos la lengua... con el fin de que nos imite. 
  • Acuesta al bebé boca arriba y cuelga de la cuna objetos, pelotas, sonajeros... para que se fije en ellos cuando quiera. Si se mueven, mejor.
  • Para estimular sus reacciones ante la luz, llévale a lugares con diferente iluminación. También puedes encender y apagar una lámpara con cuidado de no enfocarle con luz directa.
Auditivo
  • Habla con tu bebé y trata de que te identifique como la fuente de sonido.
  • Utilizaremos un sonajero o algún juguete que tenga sonidos. Lo pondremos a un lado del bebé, de modo que esté fuera de su vista. Lo haremos sonar para que lo busque, y así potenciar su oído.
  • Cuando balbucee, sonríe y contéstale.
  • Llámalo por su nombre.
Tacto
  • Acariciad a vuestro bebé, dadle besos por todo su cuerpecito. Aprovechad, luego ya no se dejará.
  • Acariciar al bebé con objetos de diferentes texturas: un pañuelo, un peluche, una esponja... todo lo que se os ocurra. Aprovecha para darle un masaje, nombrando cada parte de su cuerpo.
  • Para estimular la sensibilidad del rostro, pon tus pulgares en el centro de la frente del bebé y deslízalos simultaneamente hacia los lados. Haz lo mismo en sus mejillas, colocando tus dedos a los lados de la nariz.
Motriz
  • Ponerlo boca abajo durante unos minutos al día es fundamental para trabajar la musculatura del cuello y del espalda. Al principio no les gustará. Podéis poneros acostados a su lado, y enseñarle objetos para estimular que levante su cabecita. Acariciale la espalda en ese momento, también es de ayuda.
  • Acuestale boca arriba. Toma suavemente sus brazos y levántale hasta sentarle. Sostenle con firmeza. De esta forma ayudaremos a mejorar el control de la cebecita. 
  • Coger sus manos y llevarlas al centro, como si estuviera aplaudiendo, con el fin de que empiece a conocer sus manitos y sea consciente de ellas.
  • Acostado boca arriba, coge sus piernas y moverlas como si estuviera pedaleando.
  • Todavía es pequeño para sostener un objeto, pero puedes ayudarle a hacerlo doblando sus manos alrededor de un objeto. Si hace algún sonido, muevelo varias veces para que trate de imitar el movimiento.
  • Estando el niño de lado incítalo a que se coloque boca arriba motivándolo con algún juguete, con el fin de iniciar al niño en el volteo.
Lenguaje
  • Imita todos los sonidos que haga con un tono suave para animarlo a que siga haciéndolos. 
  • Observa la expresión de su cara y comunicále lo que sientes hacia tu bebé. Sonrie y hábable mientras le antiendes. 
  • Cántale.
Social
  • Durante esta etapa, los bebés responden a los tonos de la voz. Usa tonos dulces y afectuosos. Mientras le hablas acariciale la cara.
  • Procura acariciarle, arrullarle y sonreirle lo mas posible. 
  • Integra al resto de la familia en el cuidado del bebe
  • Dale mucho cariño mediante besos, y abrazos.

No es necesario iniciar los ejercicios de estimulación en el recién nacido. Piensa que el gran cambio que experimenta "simplemente" con su nacimiento ya es suficiente estímulo. Más adelante, se podrán realizar estos ejercicios. La mayoría probablemente ya los haréis de forma espontánea. Tampoco es necesario hacer todos, todos los días. No es necesario forzar al bebé, sino respetar su ritmo. Es un momento ideal para disfrutar de tu hijo y aprender con él cosas nuevas.

10 de septiembre de 2015

¿Hasta cuando mantener la lactancia materna exclusiva?

El alimento ideal del bebé desde su nacimiento es la leche materna. Ya os hablé en anteriores post sobre la importancia y las ventajas de la lactancia materna, a los que me remito para todas aquellas que dudéis sobre el tipo de alimentación que daréis a vuestros bebés.


Todos los bebés deberían ser amamantados por su madre (salvo contraindicación) desde el nacimiento hasta los 6 meses de edad, de forma exclusiva y a demanda.

Hay bastante controversia sobre el momento de introducir la alimentación complementaria. Algunos pediatras recomendarán hacerlo a partir de los 4 meses. Podrán indicar ofrecer cereales sin gluten o posteriormente, a los 5 meses, la fruta. Sin embargo, lo ideal es mantener la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad. Así lo recomienda la Organización Mundial de la Salud o la Sociedad Española de Pediatría, entre otros.

Es importante destacar además, que debe ser "de forma exclusiva", sea materna o artificial. En algunos casos se hace distinción según el tipo de leche que reciba el bebé: mantener la leche materna como alimento exclusivo hasta los 6 meses, pero en caso de bebés que reciben fórmula, adelantar la introducción de la alimentación complementaria a los 4 meses. Esto no es del todo correcto, ya que las últimas recomendaciones indican que durante los 6 primeros meses aproximadamente, se ofrecerá al bebé únicamente leche materna o artificial en su defecto. Así lo recomiendan la Organización Mundial de la Salud, la Asociación Española de Pediatría,la Asociación Pediátrica Internacional, la Asamblea Mundial de la Salud, etc, etc,. El termino "exclusividad" implica que no es necesario ni agua, ni zumos, y tampoco infusiones (os recomiendo echar un ojo al post "¿Puedo dar manzanilla a mi bebe?)

Así pues, si tenéis dudas si vuestro bebé estará bien alimentado sólo con leche, bien sea materna o artificial hasta los 6 meses, no lo dudéis, la respuesta es SÍ.

2 de septiembre de 2015

Cómo ayudar a expulsar los gases a tu bebé

Es muy frecuente que los bebés se encuentren molestos por los gases. Por ello es motivo frecuente de consulta de los papás: ¿Qué podemos hacer para evitar o ayudar o expulsar los gases del bebé?


¿Por qué se producen los gases?
Existen varias formas por las cuales el bebé puede acumular gases. La primera de ellas es que el bebé trague demasiado aire: por ejemplo, los bebés que toman biberón suelen tragar más aire al comer. En este caso hay que fijarse si la técnica a la hora de dar el biberón es correcta. La tetina debe estar llena de leche. También ocurre si come con mucha ansiedad. Para evitar esto último, es necesario dar tomas frecuentes, y no esperar a que llore para empezar la siguiente toma (recordad que el llanto es un signo tardío de hambre). Los bebés alimentados con leche materna también pueden tragar aire, sobre todo si pasan mucho tiempo al pecho.
Otro motivo es la dificultad para expulsarlos. Hay niños que están estreñidos, y de igual forma que tienen dificultad para expulsar las cacas, también la tendrán con los gases. El retenimiento de las heces durante mucho tiempo produce que estas fermenten, produciendo gases. En este caso será necesario tratar el estreñimiento. Hay otros bebés que muestran dificultad para expulsar las heces, pero que finalmente realizan deposiciones de consistencia normal. En este caso se llama disquecia, y se produce por incoordinación a la hora de relajar la musculatura del suelo pélvico. En este caso no hace falta tratamiento, es cuestión de tiempo.
Y por último hay niños que producen más gases de lo normal, por ejemplo en patologías como la intolerancia a la lactosa (infrecuente en los lactantes), la alergia a la proteína de leche de vaca, o exceso de ingesta de lactosa (en bebés que toman leche materna, pero no vacían el pecho completamente, tomando la leche inicial, rica en lactosa).

¿Es necesario expulsar los gases siempre?
De igual forma que un adulto no precisa eructar después de cada comida, los bebés tampoco. No es obligatorio que lo hagan después de cada toma. Y además, pueden hacerlo sin que nosotros nos enteremos, puede pasar desapercibido, no hace falta escuchar el típico ruido.
Si durante la toma notas al bebé intranquilo, puedes probar a sacarle los gases. Muchos eructan y siguen con su toma tan ricamente. Si no hay indicios de malestar, no es necesario que interrumpas la toma por este motivo. Tras finalizar la toma se puede poner al bebé a expulsar los gases, con las posturas que veremos a continuación. Pero si no lo hace, y el bebé está tranquilo, no debemos preocuparnos.

¿Qué hacer en caso de gases?
Lo fundamental es evitar su aparición. Para ello debemos intentar que el bebé coma despacio, evitando que entre aire en la tetina. En caso de lactancia materna, asegurar un correcto agarre y evitar tomas muy prolongadas.
Se utilizarán las posturas del siguiente apartado. En caso de llanto,suele ayudar movilizar al bebé, con movimientos de balanceo o con palmaditas suaves en la espalda. Esto facilita la movilización de gases.

Posturas para favorecer la expulsión de gases en los bebés
Un punto clave para conseguir la expulsión de los gases es la postura que elijamos para poner a nuestro bebé.
Una de las más comunes es en posición erguida sobre el hombro del cuidador. El niño estará erguido, de modo que su cabeza quede a la altura del hombro. Se le darán golpecitos suaves en la espalda, o bien circulares, para facilitar la salida de gases.
Otra es boca abajo. Puedes poner al bebé en tu regazo en esta posición, o si no pesa demasiado, ponerlo encima de tu brazo, de modo que su estómago repose sobre tu mano, de modo que su propio peso ejerce presión sobre su barriguita.
Y por último sentado, cuando el bebé ya es mayor y puede mantenerse en esta posición. Con una mano se sostiene suavemente la barbilla, y con la otra lo mismo, se aplican suaves golpecitos en la espalda.
Si lo que precisamos es ayudar al bebé a expulsar algún pedete, se puede acostar y doblar las piernas hacia arriba, es decir, plegándolas sobre su cuerpo, o hacer el ejercicio de "la bicicleta", cogiendo sus piernas y flexionándolas una a una como si pedaleara.
Los masajes en la barriga del bebé, en movimientos en sentido de las agujas del reloj, siguiendo la dirección del tránsito intestinal, también son beneficiosos para este fin.


¿Puedo darle algún medicamento para ayudarle?
Existen ciertos fármacos que se han usado para tratar los gases en los lactantes, pero no son efectivos en todos los casos. Se ha utilizado el Aerored o enterosilicona, pero os aconsejo que sólo se lo deis a vuestros bebés por indicación de vuestro pediatra.
Recientemente se han empezado a utilizar los probióticos: Reuteri, Prodefen... para equilibrar la flora intestinal.
Fórmulas lácteas anticólicos, con formulación específica para evitar o reducir la explusión de gases, no han demostrado eficacia.
Preparados homeopáticos como el Colikind o Colimil,aunque sí que es cierto que algunas mamás cuentan sus maravillas y su efectividad, tampoco tienen respaldo científico.

¿Son útiles las infusiones?
No recomiendo las infusiones, y menos aún, las infusiones comerciales. Ya os hablé del uso de la manzanilla en bebés aquí. En caso de las comerciales, que ya vienen preparadas, tened en cuenta que es prácticamente TODO azúcar, con cantidades casi homeopáticas de plantas.

¿Y si nada funciona?
A veces pasa que a pesar de todas las medidas previas, nada es efectivo. ¿Nada? Hay algo que asegura que el bebé deje de sufrir los temidos gases: el tiempo. Sobre los 3-4 meses, suelen desaparecer por arte de magia.

Conclusión: paciencia.

27 de agosto de 2015

El crecimiento del bebé que toma leche materna

Cuando vamos a los distintos controles de salud con el bebé, uno de los momentos que más preocupan a las mamás es el momento "báscula": el saber si sus niños están engordando correctamente.


A la hora de valorar el crecimiento y desarrollo de un bebé, debemos saber que los niños amamantados tienen un patrón distinto a los que toman biberón. Por lo general, los lactantes amamantados ganan más peso durante los primeros meses y a partir del 4-6º mes, su ganancia es menor que la de aquellos alimentados con sucedáneos de leche materna.

 La mayoría de las tablas de crecimiento usadas están basadas en lactantes amamantados con sucedáneos. Es por este motivo que la Organización Mundial de la Salud elaboró sus propias tablas utilizando para ello sólo bebés alimentados al pecho. Esas son las tablas que deberemos usar en caso de que el bebé reciba lactancia materna.Estas gráficas establecen la lactancia materna como el patrón de referencia para determinar un crecimiento saludable.

Como os comenté en el post "los dichosos percentiles", los percentiles son medidas estadísticas y, por definición, la mitad de los niños están por debajo de la media. El objetivo no es estar en la media ni estar siempre en el mismo percentil. Es mejor utilizar el incremento de peso durante un periodo, que el peso concreto en un momento determinado.

Así, es relativamente frecuente ver lactantes alimentados al pecho que al llegar al 4º-6º mes, sufran una "caída" en los percentiles. Esto a veces se interpreta como que "la leche de la madre no es suficiente" y se corre el peligro de introducir leche de fórmula, cereales o papillas para "ayudar" Error. No es que el bebé que tome lactancia materna "deje de engordar", es que los lactantes alimentados con fórmula, engordan más.

Conclusión: no te agobies si ves dicha caída de percentiles al 4 o 6º mes de vida de tu pequeño. Si la ganancia de peso es adecuada, y tu bebé está sano y contento, no tienes por qué preocuparte.

24 de agosto de 2015

La diarrea funcional en el niño

Es bastante frecuente en las Consultas de Gastroenterología infantil, ver niños en edad preescolar que presentan una diarrea de varias semanas o meses de evolución, y que por lo demás son sanos, creciendo y engordando con normalidad. Esto es, brevemente, lo que llamamos diarrea funcional o diarrea crónica inespecífica. Es una entidad que preocupa a los papás, por lo que es necesario tranquilizarles ya que es un cuadro de carácter benigno y autolimitado.


¿Qué es la diarrea funcional?
Es la causa más frecuente de diarrea crónica en la infancia. Es una alteración de la función del intestino, que se caracteriza por la realización de tres deposiciones poco formadas,durante un tiempo mayor de 4 semanas. Son niños que crecen y engordan con normalidad. Suele iniciarse entre los 6 y 36 meses de vida.

¿Cuales son los síntomas?
El único síntoma que aparece es la diarrea. Como os decía, esta diarrea no tiene ninguna repercusión en la salud del niño ni en su desarrollo. Es característico que las deposiciones diarreicas sólo se produzcan durante el día, no de noche, disminuyendo la consistencia de las heces a lo largo del día. Es frecuente que las heces tengan restos vegetales sin digerir. La diarrea suele ser intermitente y remite por sí sola antes de los 5 años de edad.

¿Por qué se produce?
La causa de este trastorno no se conoce. Parece que existe una alteración de la motilidad intestinal, de modo que disminuye el tiempo de tránsito de los alimentos en el intestino delgado, motivo por que las deposiciones son menos consistentes.También se ha relacionado con factores psicosociales, como el estrés, problemas familiares, maltrato, que alteran también la motilidad intestinal.


¿Cómo se diagnostica?
No hay ninguna prueba que nos permita diagnosticar esta entidad. Ante un cuadro de diarrea crónica, se realizarán pruebas complementarias para descartar otras patologías que pudieran presentarse de forma similar: enfermedad celíaca, parásitos intestinales, infecciones bacterianas,etc. En la diarrea funcional todas las pruebas serán normales.

¿Cómo se trata?
La tendencia actual todavía es que ante un niño con diarrea se le ofrezca una dieta especial, una dieta blanda, sin grasas, en la que se excluye la lactosa. En estos casos es contraproducente. 
Debemos ofrecer una dieta equilibrada, evitando restricciones dietéticas. La ingesta grasa no debe limitarse, ya que las grasas tienen la ventaja de enlentecer el tránsito digestivo. Lo que sí es conveniente es limitar la ingesta de hidratos de carbono simples (zumos de fruta, chucherías y similares).

¿Se cura?
La respuesta es sí. La tendencia de esta entidad es hacia la resolución, que suele ocurrir antes de los 5 años de edad. Es por tanto una entidad completamente benigna y que no tiene ninguna repercusión sobre el niño. Por tanto, ante este diagnóstico, tranquilidad. 

10 de agosto de 2015

Los dichosos percentiles

Una de las preocupaciones más frecuentes de los papás en lo que se refiere al crecimiento de sus hijos se encuentra en los percentiles. Se piensa que lo ideal es que se encuentre en la media o por encima, teniendo esto como objetivo, pero esto no es así.


¿Qué significan los percentiles?
Los percentiles son una medida estadística. Si vemos la gráfica, es como si vieramos 100 niños de la misma edad en fila, ordenándolos en función del peso y la talla, desde el más bajito o delgadito hasta el más alto o gordito. El 1 sería el más delgado o bajo, y el 100 el más alto y rellenito. Por ejemplo, si un niño se encuentra en el percentil 30 de talla, esto significa que 30 niños serán más bajos que él, y 70 más altos.
Se trata de una descripción de la población, y en ningún momento estamos hablando de normalidad o no. No indican el estado de salud del niño. Estas tablas están elaboradas a partir de niños todos ellos SANOS, por lo que tanto los que se encuentran en el percentil 3 como el 97, son niños sanos. Cada uno es como es (y tiene los genes que tiene).
Así mismo, el percentil puntual de un niño, como dato aislado, no tienen demasiado valor. Lo importante es ver la evolución global del niño a lo largo del tiempo, que ayudará al pediatra a tomar decisiones.

¿Cuando debemos preocuparnos?
Como en todo, tenemos que establecer una frontera, y poner un punto de corte para saber en qué momento debemos preocuparnos. Así, niños que se encuentran por debajo del percentil 3 o del percentil 97, deben ponernos sobrealerta. Pero ¡ojo!, esto sigue sin significar que haya ningún problema, pero en este caso el pediatra deberá realizar un estudio. Debemos recordar que un 3% por debajo del percentil 3 y otro 3% por encima del 97, son niños normales sin ninguna patología. Por ejemplo, si un niño se encuentra en un percentil 3 de talla, pero tanto su padre como su madre son bajos y crece a buen ritmo, lo más probable es que nos encontremos con una talla baja familiar en un niño por lo demás totalmente sano.

Errores en la interpretación
Muchos padres con niños que se encuentran debajo de la media se encuentran preocupados. No por ello debemos pensar que su hijo está enfermo o hacer modificaciones en su alimentación. Estadísticamente, la mitad de los niños se encontrarán por debajo de la media. El percentil 50 no es el percentil ideal, sólo refleja que la mitad de los niños pesan o miden más y la otra mitad menos.

Por otro lado los percentiles no son caminitos que el niño debe recorrer obligatoriamente. Un niño perfectamente sano puede recorrer varios carriles a lo largo de su edad pediátrica. Por ejemplo, un niño que nace con bajo peso, o con crecimiento intrauterino retardado, puede cruzar varios carriles hasta alcanzar el percentil que le corresponde.
Pero también una caída llamativa y progresiva en percentiles puede ponernos sobrealerta. Si un bebé hasta ahora sano, que estaba en un percentil 75, sufre una caída progresiva hasta el percentil 15 coincidiendo con la introducción del gluten, e inicia síntomas de diarrea, vómitos, irritabilidad... debería hacernos sospechar de una patología, en este caso de enfermedad celíaca.

En definitiva, los percentiles son sólo números. El peso, la talla, no tienen importancia si a tu hijo se le ve feliz y sano. Fuera la percentilitis.

5 de agosto de 2015

Qué esperar en la revisión de los 15 días del recién nacido

A lo largo de la infancia de nuestros bebés, están fijadas una serie de visitas al pediatra que constituyen las revisiones del niño sano. El objetivo será mantener, y ser posible, mejorar la salud del niño. Así, aunque es variable entre comunidades autónomas, en general ocurren a los 15 días, al mes, a los 2, 4, 6, 8, 12 y 18 meses, y posteriormente a los 2, 4,6,8,10,12 y 14 años.

La primera de ellas, y que muchas veces supone el primer contacto con el pediatra, ocurre a los 15 días de vida del bebé.


¿Qué va a ocurrir en la primera revisión del bebé?
En primer lugar el pediatra realizará una historia clínica, es decir, recogerá datos acerca de la gestación, el parto y la evolución durante la estancia en la maternidad. Esto constituye el punto de partido para el seguimiento de la salud del niño durante la edad pediátrica.
A continuación, se realiza una exploración física del recién nacido, además de pesarlo y medirlo.
Con todo ello, y a partir de los datos recogidos en la historia clínica y mediante la exploración del bebé, se realizará un plan de actuación frente a cada uno de los problemas detectados.
Pero uno de los aspectos más importantes es la promoción de la salud, que se realiza mediante una serie de recomendaciones comunes a todos los recién nacidos.

Promoción de la lactancia materna
La leche materna es el mejor alimento para el recién nacido, ya os hablé de todas sus ventajas aquí y aquí.El pediatra os explicará cómo conseguir una lactancia materna exitosa, que os recuerdo también aquí. Recordad que el amamantamiento debe ser a demanda, es decir, siempre que el bebé lo pida, sin horarios, y mantenerlo al pecho el tiempo que él desee.
Lo ideal siempre sería observar una toma en la consulta, ya que muchas veces los fracasos de la lactancia materna se producen por una técnica incorrecta, bien por posición inadecuada o agarre incorrecto.

Prevención de la salud bucodental
Os informarán de la posible aparición de caries grave en el niño pequeño, por el empleo de miel, azúcar u otros edulcorantes en el chupete. Este hábito debe evitarse.

Prevención del síndrome de muerte súbita del lactante
La medida demostrada más eficaz es evitar la posición boca abajo del recién nacido durante el sueño. Es más seguro que duerman boca arriba. Os comentarán otros consejos: evitar colchones blandos, accesorios sueltos en la cuna (juguetes, cojines, almohadas...), evitar el arropamiento excesivo del niño y el sobrecalentamiento de la habitación, evitar el tabaquismo...

Prevención de la plagiocefalia postural
Desde que se recomienda la posición en decubito supino (o en cristiano, boca arriba) de los bebés para dormir, es más frecuente esta patología. Esto es, la deformidad de la cabecita por apoyarse siempre en el mismo punto, de modo que queda "aplanada" por uno de sus lados. Para evitarlo, os recomendarán cambios posturales, alternando las posiciones de la cabeza en la cuna, y poner al niño boca abajo mientras esté despierto y siempre supervisado por un adulto.

Recomendaciones en relación al sueño
Os dirán que no es necesario un ambiente excesivamente silencioso durante el día, de hecho, tampoco es recomendable. Se debe establecer una rutina de normas claras para conseguir un hábito saludable y evitar la aparición de problemas futuros. Os podrán recomendar el colecho, sobre todo en casos de lactancia materna, ya que favorece su mantenimiento y es mucho más cómodo para las mamás.

Medidas de fotoprotección
Os recomendarán evitar la playa durante los primeros meses si es verano. Y es que el recién nacido posee menor protección cutánea a los rayos UV, por lo que debe evitarse su exposición excesiva al sol. Recordar que las cremas fotoprotectoras no están indicadas, al menos, hasta los 6 meses.

Prevención de la deficiencia de vitamina D
Desde los 15 días de vida se recomienda el suplemento de vitamina D: 400 UI al día. Se mantendrá tantos meses como vuestro pediatra indique, en general, hasta los 6.

Cuidados del cordón umbilical
Echarán un vistazo al cordón umbilical para comprobar que no hay signos de infección, y os podrán recordar cómo hacerlo correctamente (como aquí). Recordad que lo más importante es mantenerlo limpio y seco, y aunque el uso de antisépticos no aporta ningún beneficio, si se utiliza, se debe usar clorhexidina o alcohol 70º, nunca betadine.

Prevención de accidentes infantiles
Os hablarán acerca de la cuna, la forma más segura de calentar un biberón o de bañar a un bebé, os recordarán las normas de seguridad infantil en desplazamientos en automóvil, etc.

Y recordad que es el mejor momento para preguntar al pediatra todas vuestras dudas acerca de vuestro bebé. ¡Para eso estamos!

30 de julio de 2015

El babeo en los bebés

Generalmente alrededor de los 2-3 meses las mamás se dan cuenta de que sus bebés empiezan a babear de una forma que nunca habían hecho. ¡No dan a basto para comprar baberos! Muchas veces se echa la culpa a los dientes, pero esto no es exactamente así.


¿Qué es?
El babeo en los bebés forma parte de su desarrollo normal. Como os decía empieza a ocurrir entre los dos y tres meses de edad, que es cuando las glándulas salivares ponen en marcha su funcionamiento. El bebé todavía tiene un reflejo de deglución algo inmaduro, y no sabe tragar toda la saliva que produce, por lo que se expulsa en forma de baba.

¿Por qué se produce?
La producción de saliva protege al bebé de las infecciones microbianas, porque recordemos que a estas edades es cuando empiezan a meter todo en la boca como parte de su desarollo psicomotor normal. Es la etapa oral de su desarrollo. Empiezan a conocer el mundo a través de la boca.
Por otro lado, los niños que respiran por la nariz fabrican más saliva y babean más, debido a aumento de tamaño de las vegetaciones o adenoides, o por rinitis o catarros que producen obstrucción de la nariz.
Las infecciones de la boca también pueden aumentar el babeo, por aumento de la producción de saliva, como una defensa natural, o bien porque no pueden tragarla con normalidad. Esto ocurre en infecciones de la boca como las estomatitis, aftas o amigdalitis.

Entonces, ¿tiene relación con la salida de los dientes?
Aunque la salida de los dientes se ha echo culpable de este exceso de saliva, es todo un mito. El babeo es un proceso independiente de la erupción dentaria. Como a veces puede coincidir con la salida de algún diente se estableció esta relación. Son procesos que ocurren de forma paralela, pero independiente uno de otro.

Así que, cuando veais a vuestro bebé babeando, metiendo sus puñitos o sus pies en la boca, no penséis en los dientes, pensad que es una fase más de su desarrollo. ¡No siempre los dientes tienen la culpa!

27 de julio de 2015

El frío y el calor en el recién nacido

Una de las preguntas que suelen hacerme los papás antes de irse a casa desde el hospital con su recién estrenado bebé gira en relación con la temperatura. "¿Cómo sabré si tiene frío?, ¿Cómo tengo que vestirlo cuando llegue el calor? ¿A qué temperatura pongo la calefacción de casa?" La respuesta se puede resumir con sólo dos palabras: sentido común.


¿Por qué hay que tener especial cuidado?
En comparación, los recién nacidos tienen una superficie corporal superior a la del adulto por la que perder calor, tienen menos grasa corporal y su sistema de termorregulación todavía no está perfeccionado del todo.

¿Cómo lo visto?
Para vestir correctamente a un recién nacido debemos saber que tanto el exceso de ropa, como el defecto, puede ser perjudicial. Sobre todo el exceso, hecho al que tendemos (sobre todo las abuelas). Es fundamental que la ropa sea cómoda, amplia, fácil de poner y de quitar, y utilizando tejidos que no irriten la piel, preferentemente algodón 100%.  Lo ideales utilizar una capa más con respecto al que usan los adultos.

¿Cómo sé si el bebé tiene frío o calor?
Un buen truco es seguir la siguiente técnica: Si nosotros tenemos frío, ellos también lo tendrán. Si nosotros tenemos calor, ellos también. La temperatura corporal del recién nacido es similar a la del adulto. Podemos guiarnos por tocarles la nuca o el cuello, de modo que si está sudoroso, probablemente nos estemos pasando con las capas de ropa. Tocarle las manos o los pies no es siempre fiable, ya que pueden tener las extremidades frías y no por ello tener frío. También observar las mejillas es una buena opción: si las tiene coloraditas, probablemente esté pasando calor.

¿A qué temperatura pongo la calefacción?
A la que vosotros los papás estéis cómodos. Lo habitual unos 24ºC. En cualquier caso no pongáis la cuna al lado del radiador.
Las calefacciones tienen a disminuir la humedad ambiental y por tanto resecar mucosas, por lo que no está de más colocar recipientes con agua en las habitaciones u optar por un humidificador.

Y,¿a la hora del baño?
Lo ideal es caldear previamente la habitación, para que al quitarle la ropita el bebé no note mucha diferencia de temperatura. Comprueba que el agua de la bañera se sitúe sobre los 36ºC. No alargues mucho el baño. Al sacarlo del agua cúbrelo rápidamente con una toalla. Sécalo y vístelo en el propio baño, para evitar el cambio de temperatura con respecto al resto de la vivienda.

22 de julio de 2015

Las mastitis durante la lactancia

La mastitis es una experiencia dolorosa y frustrante, y motivo de abandono de muchas lactancias. Pero desde aquí quiero animaros a seguir con el pecho a todas aquellas que estéis pasando por una mastitis, o estéis leyendo para prepararos para la lactancia materna, La leche del pecho afectado no tiene ningún efecto perjudicial en el niño y los beneficios de la lactancia materna compensan el dolor y las molestias. 


¿Qué es una mastitis?
Se trata de una inflamación de los lóbulos mamarios por retención de leche, acompañada o no de infección, generalmente bacteriana. Cuando esto último ocurre,la bacteria que suele ser responsable es la llamada Staphylococcus Aureus

¿Por qué ocurre?
Normalmente ocurre por un defecto en el drenaje de la leche. Suele ocurrir en las primeras 12 semanas, pero puede ocurrir en cualquier momento de la lactancia. Por ejemplo si el bebé ha estado mamando mucho, pero de forma más o menos brusca toma menos pecho, puede originar una obstrucción que acaba infectándose. Puede ocurrir con la introducción de la alimentación complementaria, si el bebé está enfermo y come menos... por ello no se recomienda destetar de forma brusca, si no de forma progresiva.
Los cuadros de ingurgitación y de obstrucción de un conducto lácteo, no tratados o con un tratamiento inadecuado, así como las grietas en el pezón, son factores predisponentes a la mastitis.
La asociación de grietas del pezón y mastitis se cree que produce por una mala posición del niño al pecho, que succiona el pezón en vez de la areola, lesionándolo e impidiendo una extracción eficaz de la leche, lo que predispone a la retención de la leche y a la ingurgitación. A su vez, la grieta en el pezón puede ser la puerta de entrada de los gérmenes para producir la infección en la mama.

¿Qué síntomas tiene?
Suele iniciarse de forma repentina. Se manifiesta por dolor intenso, enrojecimiento, dolor, aumento del tamaño del pecho, induración... en un cuadrante de la mama. Se acompaña de síntomas generales que recuerdan a una gripe: fiebre, escalofríos, malestar general, cefaleas, dolores musculares y articulares, cansancio...


¿Se puede dar pecho?
La leche del pecho afectado no tiene efecto perjudicial en el bebé, al contrario, el vaciado del pecho es fundamental en el tratamiento como veremos. De todos modos, cuando hay una mastitis la leche adquiere un sabor algo más salado, por lo que algunos bebés pueden rechazar el pecho. Si es así, sigue ofreciendo los dos pechos sin insistir, y no te preocupes si tu hijo solo toma uno; rápidamente aumentará la producción en el pecho bueno, y no se quedará con hambre.
Los antibióticos que se emplean para tratar la mastitis tampoco están contraindicados con la lactancia. Si te dicen que tienes que dejar de dar el pecho durante unos días, o que sólo debes dar el pecho bueno,se equivocan.

¿Cómo se trata?
No se debe suspender la lactancia materna. Es muy importante el vaciado frecuente, por el bebé mediante tomas frecuentes o mediante extracción manual o con sacaleches. Idealmente lo mejor manera de drenar el pecho es el bebé, es el mejor sacaleches. Dejar de mamar podría empeorar las sintomatología, pudiendo incluso aparecer un absceso (acúmulo de pus).
Conviene aplicar calor local antes de las tomas (mediante compresas tibias o sumergiendo el pecho en agua tibia) para facilitar la salida de la leche.
Antes de poner el bebé al pecho, conviene extraer un poco de leche, para disminuir la tensión de la areola, de forma que quede blando para facilitar la salida de la leche.
Si hay mucho dolor, conviene ofrecer primero el lado sano para que se ponga en marcha el reflejo de eyección y el bebé pueda después extraer la leche de la mama afectada con mayor facilidad.
Se debe colocar al bebé de forma que su lengua facilite el drenaje del conducto (la zona del pecho que mejor se vacía es la que queda en contacto con la lengua) y realizar, durante la toma, un masaje suave de la zona afectada, moviendo el pulgar por encima del bulto, en dirección hacia el pezón,para garantizar el drenaje completo. Si el bebé no vacía bien el pecho, hay que terminar de extraer la leche con un sacaleches.
Lo ideal es que después de la toma o la extracción el pecho quede blandito.
La aplicación del frío local (compresas de gel frío o bolsas de hielo) entre las tomas, alivia el dolor por su efecto antiinflamatorio. Los analgésicos-antiinflamatorios pueden ser necesarios (ni el paracetamol ni el ibuprofeno están contraindicados en la lactancia) y en algunos casos también el tratamiento antibiótico. El reposo en cama puede ayudar a la mejoría.

¿Cómo se previene?
Mediante el vaciamiento correcto de la mama para evitar así la retención de leche. No se deben usar ropas que compriman el pecho, y si existe obstrucción de un conducto, tratarla de forma precoz y corregir la postura del amamantamiento.

¿Cómo diferencio una obstrucción de una mastitis?
La obstrucción, como su nombre indica, es la obstrucción de un conducto galactóforo. Aparece un bulto duro y doloroso, que generalmente suele localizarse en el cuadrante superior externo de la mama. Puede acompañarse de febrícula, pero a diferencia de la mastitis no cursa con fiebre ni con síntomas gripales. Así mismo, no suele haber signos inflamatorios, aunque a veces la zona puede estar un poco roja.

20 de julio de 2015

La infección por Helicobacter pylori en los niños

El Helicobacter pylori es una bacteria que coloniza el estómago. Esta infección es muy común en la población, afectando hasta un 50% de la misma. Se transmite de persona a persona, y la infección se adquiere frecuentemente en la infancia.
Tras la infección, se produce una inflamación de la mucosa del estómago, pero sólo aparecen síntomas en un 20-30% de las personas que se infectan. Es decir, en la mayoría de las ocasiones, sufrimos la infección y no nos enteramos.


¿Cuales son los síntomas?
Suele presentarse como dolor abdominal que se localiza en la zona del estómago, y que con frecuencia ese dolor hace que el niño se despierte de noche. A veces se acompaña de vómitos, que pueden ser con sangre, siendo esto sugestivo de la presencia de una úlcera. En cualquier caso sólo un pequeño número de pacientes infectados por el germen desarrollan esta complicación.
Se ha asociado también la infección por Helicobacter pylori con anemia ferropénica,que no responde adecuadamente al tratamiento con hierro. Esto es así porque parece que la bacteria interfiere en el metabolismo del hierro ya que lo necesita para su crecimiento.

¿Cómo se diagnostica?
La prueba de elección es la endoscopia digestiva con toma de muestras para estudio al microscopio y realización de cultivo. Sin embargo, este es un método diagnóstico invasivo, por lo que previamente suelen realizarse otras pruebas. Una de ellas es el test del aliento y otra es la determinación del antígeno de H. pylori en heces.
Es importante destacar que estas dos pruebas no invasivas sirven para detectar la infección por Helicobacter pylori, pero no enfermedad ulcerosa, por lo que realmente no sirven para indicar el tratamiento (como veremos más adelante, la infección por este germen no implica sistemáticamente tener que tratar).
Por eso mismo, la endoscopia tiene la ventaja de poder diagnosticar la gastritis o úlcera y descartar otras causas que expliquen los síntomas del niño diferente de la infección por H.pylori.
Algunos médicos todavía siguen solicitando la serología frente a H.pylori, que es una prueba que se realiza en una muestra de sangre. Sin embargo no es útil, ya que sólo indica que se ha producido contacto con la bacteria,y puede ser positiva años después de la erradicación de la bacteria.
En cualquier caso vuestro pediatra puede optar también por la opción de realizar el diagnóstico de la infección con un test no invasivo y su tratamiento sin realizar endoscopia.

¿Cómo se trata?
Es importante destacar que el hecho de que el diagnóstico de una infección por H.pylori no quiere decir que siempre lo tratemos de forma indiscriminada. Según las últimas recomendaciones científicas, estaría claramente indicado tratar en caso de presencia de úlcera o anemia ferropénica que no responde al tratamiento. No está indicado en caso de no haber ningún síntomas y en otros casos la indicación de tratar es más controvertida.
El tratamiento habitual frente a H.pylori es la triple terapia con un protector gástrico (como el omeprazol) y dos antibióticos, siendo los más usados la amoxicilina y claritromicina. La duración del tratamiento suele ser de 14 días.
Los test no invasivos, el test del aliento o la determinación de antígeno en heces, se usarán también para control de erradicación de la bacteria.
En caso de no erradicación de la bacteria, y si no se ha realizado una endoscopia previamente, puede ser ahora necesaria para tomar una muestra para cultivo, y determinar en concreto a qué antibióticos es sensible y realizar un tratamiento dirigido en función de estos resultados.

9 de julio de 2015

La higiene de la boca de los bebés

Aunque no tengan ningún dientecito, la higiene de la boca de los bebés debe empezarse ya desde el nacimiento. Según vayan apareciendo piezas dentarias, debemos ser más minuciosos en su limpieza. Pero, ¿cómo hacerlo en bebés tan pequeños?  Lo veremos en este post.


¿Cuando se debe empezar a limpiar la boca de los bebés?
Los odontopediatras recomiendan empezar ya desde el nacimiento. Aprovechando el momento del baño o por la noche, se puede utilizar una gasita o paño húmedo para la limpieza de las encías. Introduce tu dedo índice en la boca del bebé con movimientos suaves y circulares, y recorriendo la superficie de las encías, el interior de las mejillas, el paladar y la lengua. Con hacerlo una vez al día es suficiente.
Retira lo que puedas, sin profundizar demasiado. Poco a poco el bebé se irá acostumbrando y te será más fácil hacerlo. En cualquier caso si la lactancia es materna al principio tendrás poco que retirar, porque una buena succión del bebé hace que la leche caiga casi directamente en la garganta.

¿Qué se debe hacer cuando empiezan a salir los dientes?
Cuando sale el primer diente de leche, que suele ser alrededor de los 6 meses, la limpieza es obligatoria y se debe realizar dos veces al día. Preferiblemente es mejor hacer esta limpieza después de comer alimentos ricos en hidratos de carbono (frutas, cereales, zumos, galletas, pan...) y especialmente de noche. El procedimiento es el mismo, con una gasa húmeda, un dedal de silicona o un pañito limpio húmedo. Se debe limpiar toda la boca, esta vez incluyendo tambíén los dientes.
Para evitar la aparición de caries, que ya pueden aparecer con el primer diente del bebé, además de la higiene adecuada, no debemos dejar que el bebé se duerma con un biberón de leche o de otro líquido azucarado; y no mojar el chupete en azúcar, miel, líquidos dulces, etc.

¿Cuando empiezo con el cepillo de dientes?
Alrededor del primer año de edad, o cuando aparezcan los primeros molares, se puede empezar a emplear un cepillo de dientes con cabezal pequeño y suave para limpiar su dentadura. La Asociación Española de Odontopediatría recomienda el uso de dentífrico fluorado en cantidad mínima (500-1000 partes por millón), utilizando una cantidad semejante a un granito de arroz. En cualquier caso, si no existe riesgo de caries para el niño, también pueden realizarse el cepillado dental en menores de dos años sólo con agua, hasta que aprendan a escupir (por el riesgo de fluorosis dental). No os preocupéis, en el caso de que vuestro odontopediatra os haya recomendado un dentífrico fluorado, si se utiliza la pasta en pequeñas cantidades, lo que puede ser ingerido es seguro en términos de fluorosis dental y el beneficio anticaries se mantiene.

¿Cuando es necesario ir al odontopediatra?
Aunque no es algo que los padres suelan hacer de forma rutinaria, la Asociación Española de Odontopediatría recomienda una primera vista al odontopediatra tras la erupción de los primeros dientes, o en su defecto, en el transcurso del primer año de vida. En esta visita se echará un vistazo a la boquita del bebé, se establecerá el riesgo de caries y se ofrecerá a los padres una orientación temperana de acuerdo con la edad del niño. El objetivo será garantizar una adecuada salud bucal.

2 de julio de 2015

Las grietas en el pezón durante la lactancia

Las grietas en el pezón son motivo de preocupación para muchas futuras mamás y también motivo de abandono de muchas lactancias.


¿Por qué se producen?
La causa más frecuente de aparición de grietas es la mala posición del bebé a la hora de amamantar. Las grietas son secundarias al roce de la lengua y las encías sobre el pezón. Si el bebé no se agarra adecuadamente, la fricción continua da lugar a la aparición de estas heridas, que son muy dolorosas. Si el bebé está bien colocado, no se producen grietas.
Muchas veces esta mala técnica de succión por parte del bebé se debe a mal aprendizaje: bien por el uso de chupetes o biberones en los primeros días de vida, que requieren una succión distinta, y en general, más sencilla.
Otras causas de aparición de grietas son el frenillo lingual, la micrognatia o retrognatia (mandíbula pequeña o hacia atrás) o una especial sensibilidad en el pezón.
Las grietas a veces pueden llegar a sangrar. Por lo que las grietas se convierten en causa número uno de vómitos con sangre en los bebés más pequeños. ¿Tu bebé ha regurgitado leche con sangre roja? Mira tus pezones. Lo más probable es que tengas alguna grieta.


¿Cómo evitarlas?
Si pones a tu bebé al pecho y notas que te hace daño, no sigas. Saca al bebé del pecho utilizando el dedo meñique para separar al bebé y deshacer la ventosa, y vuélvelo a colocar hasta encontrar la postura que no sea dolorosa. No hay que aguantarse el dolor. La lactancia no debe ser dolorosa ni entendida por ello como un sacrificio.
Se dice también que preparar el pezón durante el embarazo es útil, bien mediante trabajos manuales o bien mediante hidratación. Esto NO es necesario. Ni aunque tengas pezones planos o invertidos.

Ya han aparecido, ¿qué hago?
Lo más importante es que se corrija la causa desencadenante, que en la mayoría de las ocasiones será la mala postura. Si esto no se soluciona, las grietas no te abandonarán.
Para conseguir una buena postura a la hora de amamantar, el bebé tiene que estar contigo ombligo con ombligo, con su cabeza y su cuerpo en linea recta y no con el cuello torcido. La boca del bebé tiene que estar bien abierta, cubriendo no sólo el pezón, sino también la areola. Los labios deben estar evertidos, hacia afuera. Muchas veces mueven la orejita al succionar. Prueba con varias posturas para amamantar. Seguro que encontrarás alguna que te alivie el dolor.
No dudes en consultar con tu matrona o asesora de lactancia si tienes dudas sobre la posición o técnica de tu bebé al lactar.
Es conveniente eliminar los chupetes y los biberones, sobre todo en los bebés más pequeños, porque pueden confundirlo.


¿Sirven para algo las cremas o pomadas para los pezones?
Una vez aparecen grietas, ninguna pomada podrá curarlas si no se corrige la posición. Y si la posición se corrige, la curación suele ser tan rápida que cualquier otro tratamiento resulta innecesario. En cualquier caso sí que es cierto que a algunas mamás les van bien. Para paliar un poco el dolor, se pueden utilizar cremas como el Purelan, que está elaborado a base de lanolina y no es necesario limpiarla para mamar. Es mejor elegir algún producto que no sea necesario retirar, ya que si luego tenemos que limpiar el pezón, corremos peligro de macerarlo todavía más, por lo que no estamos solucionando nada. En cualquier caso las cremas no son mano de santo, y no siempre ayudan, debemos tenerlo en cuenta. La única crema que nos puede ayudar es un antibiótico tópico, pero sólo es útil en casos de de sobreinfección bacteriana, por lo que os la ha de indicar vuestro médico.
La propia leche materna es cicatrizante, por lo que poner unas gotas sobre el pezón es recomendable y posteriormente dejar el pezón al aire el máximo tiempo posible.


¿Son útiles las pezoneras?
Otra opción es el uso de pezoneras de silicona mientras dure la grieta. En cualquier caso su uso debería ser limitado y tampoco siempre funcionan. Hay que tener en cuenta que el bebé dificilmente podrá aprender a mamar mejor si no puede mamar de un pecho desnudo. Y en algunos casos, el dolor, en vez de disminuir, aumenta con la pezonera, pues la grieta roza una y otra vez contra la pared rígida.
Mamar con una pezonera puede resultar dificil, ya que impide que el pezón y la areola se estiren y se amolden a la boca del bebé, por eso puede ser motivo de que la lactancia vaya empeorando hasta su abandono. De todos modos conozco casos en los que las pezoneras han salvado lactancias, pudiendo mantenerla así durante meses. Son especialmente buenas las de Medela.
Si optas por usar pezoneras, deja de usarlas si no notas un alivio inmediato. Su utilidad es proteger la herida mientras el bebé mama y evitar el dolor. Si te duele lo mismo, no vale la pena seguir intentándolo. Si notas alivio, úsala durante unos días y retírala en cuanto la grieta mejore.


¿Existen otras soluciones?
Si el dolor es muy intenso,o tarda en mejorar, puede ser útil recurrir a la compresión mamaria,esto es, comprimir el pecho durante la toma para acortarla y disminuir la presión en el pezón.
Otras alternativas, como las pezoneras de cera de abeja, no han demostrado su utilidad para el alivio de las grietas.

¿Qué es lo que no debo hacer?
Evita los sujetadores apretados y la higiene excesiva. Con la ducha diaria es suficiente.
Evita la humedad en los pezones y no uses discos protectores de celulosa.
No abandones la lactancia. Aunque tengas grietas sangrantes no es motivo para dejar de amamantar a tu bebé. A la mayoría de los bebés la presencia de sangre le importa más bien poco y no es perjudicial para él.


En definitiva, las grietas se curan solas en unos pocos días si se corrige la técnica del bebé a la hora de amamantar.Cuando la posición correcta no aporta una rápida mejoría, hay que pensar que el problema no eran las grietas, o que las grietas están infectadas.
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