28 de septiembre de 2016

Lo que debes saber para controlar la dermatitis atópica de tu hijo

La dermatitis atópica es una enfermedad de la piel que se caracteriza por sequedad, picor y aparición de eczemas. Es una enfermedad crónica, que aparece en brotes que alterna con fases de remisión, en los que la piel está mejor.
Aunque ya os hablé de las características de esta enfermedad en este post, hoy me quiero centrar en las medidas no farmacológicas que como madres podéis tomar en casa para prevenir y llevar mejor la enfermedad de vuestros hijos.

Es necesario comprender que no hay una cura milagrosa para la dermatitis atópica, ya que se trata de una enfermedad crónica que no tiene tratamiento curativo, pero que en general mejora con la edad. La duración y las molestias  pueden reducirse considerablemente si cuidamos la piel del niño y realizamos el tratamiento de los brotes adecuadamente según indicaciones de nuestro pediatra.


A veces, simplemente evitando factores que pueden desencadenar un brote o controlando la sequedad propia de la piel, podemos disminuir la probabilidad de que se produzca una recaída. Siguiendo los siguientes consejos podremos conseguir controlar la enfermedad.

1. Evitar tejidos irritantes: La ropa interior, la ropa de cama (sábanas, fundas de almohada, etc) y en general toda la ropa que esté en contacto con la piel del niño es mejor que sea de algodón 100% e idealmente blancas, para evitar además colorantes que puedan actuar como factores irritantes. Los tejidos de lana o de fibra sintética es mejor evitarlos. Es además aconsejable lavar la ropa antes de estrenarla la primera vez, evitar suavizantes, y usar jabones suaves no detergentes. La ropa no debe llevar etiquetas ni costuras gruesas que rocen la piel, ya que algunas fibras de las etiquetas pueden contener irritantes que producen inflamación y aumento del picor.

2, Evitar la sudoración: evitar ropas apretadas o demasiado abrigo. Además, el calor excesivo en la vivienda, sobre todo en el propio dormitorio del niño, es un factor activador del proceso inflamatorio de la piel.

3. El clima y la humedad ambiental: El frío, por otro lado, también ayuda a la deshidratación de la piel, es por ello que el niño atópico empeora durante el invierno y mejora en verano. El sol en sí mismo, el grado de humedad ambiental y las sales del agua del mar mejoran la dermatitis. Por eso es recomendable que en verano los niños se bañen en el mar. El cloro de las piscinas, sin embargo, es un irritante. Por ello es recomendable duchar a los niños en cuanto salgan de estas aguas.
La baja humedad ambiental, por ambientes secos o por calefacción, empeoran el estado de la piel. Los cambios de temperatura bruscos también empeoran el picor y la aparición de lesiones de dermatitis atópica.

5. Hidratar, hidratar e hidratar. Un pilar fundamentalmente en el tratamiento es restaurar la barrera cutánea mediante cremas emolientes. Da igual la marca. Es cuestión de ir probando hasta encontrar la que mejor nos vaya, y continuar con esa. Lo ideal es aplicarlas diariamente sobre las zonas afectas de la piel, al menos dos veces al día. Si la dermatitis está muy bien controlada, podría reducirse a una vez al día o incluso aplicarlos de forma intermitente.

6 .El momento del baño ha de ser breve, no mayor de 5-10 minutos. Mejor ducha, cuando ya son niños más mayorcitos. El agua idealmente debe estar tibia o no muy caliente. El baño debe mantenerse incluso cuando haya lesiones activas importantes, exudativas o infectadas, ya que el baño ayuda a limpiar la piel, elimina las costras y facilita la aplicación posterior de cremas hidratantes o fármacos tópicos. Se recomienda utilizar un jabón de avena o con un pH ácido o neutro, dado que así se protege en manto graso de la piel y se dificulta la colonización por bacterias. El secado debe ser con una toalla de algodón, y a toquecitos, evitando frotar o restregar. Con la piel todavía ligeramente húmeda, se puede aplicar un aceite de baño o una crema hidratante. Un baño sin la posterior aplicación de crema hidratante o aceite, genera más sequedad y picor, por eso es el mejor momento para aplicarlas. Los corticoides tópicos pueden aplicarse después del baño. Para la administración de tacrolimus (Protopic) o pimecrolimus (Elidel) es mejor esperar a una hora después del baño con la piel seca. No es recomendable una frecuencia mayor de 2-3 baños/duchas semanales.
Si estamos hablando de un bebé, en los cambios de pañal es mejor usar agua solamente. Se reserva el jabón para cuando realmente lo necesite por estar sucio.


7. Se recomienda que los niños con dermatitis atópica tengan siempre las uñas bien cortadas y limpias, para evitar lesionarse con el rascado y sobreinfectar la piel.

8. En niños con alergia a los ácaros, el contacto directo de estos con la piel puede desencadenar brotes de dermatitis atópica. En estos casos es importante realizar control ambiental, es decir, realizar una buena limpieza de la casa, evitar el polvo quitando peluches, alfombras, cortinas, libros de las estanterías en la habitación del niño,pósters, etc. En caso de niños con alergia a animales, es útil evitar la presencia de estos en el interior del domicilio. En cualquier caso, y aunque el niño no sea alérgico a los ácaros del polvo o las proteínas de los animales, deben tomarse estas medidas ya sólo por el efecto irritante que tienen sobre la piel y la posible sensibilización a ellos a lo largo del tiempo.

9. En el momento actual no existe evidencia científica que avale la eficacia de la dieta de eliminación de alimentos en el tratamiento de la dermatitis atópica. No se ha visto que eliminando alimentos como la leche, el huevo, los frutos secos.. la enfermedad mejore. Sólo se excluirán de la dieta en caso de demostrarse la alergia. Nunca se debe eliminar un alimento de la dieta que se bien tolerado por el niño.

10. El estrés puede favorecer la aparición de un brote, sobre todo en niños mayores y adolescentes.

Algunas veces, y aún controlando los factores desencadenantes de la enfermedad, puede aparecer un brote. En este caso será necesario tratamiento con corticoides tópicos, a los que podrá añadirse inmunomoduladores tópicos, antibioterapia tópica, o incluso tratamiento sistémico si el brote es grave o extenso.

La dermatitis atópica es una enfermedad que puede ser muy latosa, por su curso crónico y recidivante. Pero debemos tener en cuenta que en la mayoría de las ocasiones será una enfermedad leve y que desaparecerá en torno a los 7-8 años de edad. Mientras tanto, mejor prevenir, hidratando la piel a fondo, que curar el brote.

21 de junio de 2016

¿Serán los dientes?

¡Ay, los dientes! A ellos se les culpa de muchas cosas durante el primer año de vida.

- Mi bebé tiene fiebre
- Serán los dientes...

-  Mi bebé se lleva todo a la boca 
- Serán los dientes...

- Mi bebé tiene diarrea
- Serán los dientes...

-Mi bebé se despierta veinte veces de noche.
-Serán los dientes.

- Mi bebé no para de babear.
- Serán los dientes.

¿Os resulta familiar?
 Siempre me ha llamado poderosamente la atención que los dientes sean el blanco de tantos males. Por eso hoy, en esta entrada, quiero desterrar falsos mitos sobre la dentición.


¿En qué momento empiezan a salir?
No hay reglas fijas en cuanto al momento de la erupción de los dientes de leche. Hay algunos bebés, aunque pocos, que ya nacen con algún diente. Hay otros que no tienen ninguno hasta los 15 meses. Así que imaginaos la variabilidad que supone entre niño y niño. Lo más frecuente es que aparezcan entre los 6 y 12 meses de edad.

¿En qué orden?
También es muy variable. Lo habitual es que aparezcan los dos incisivos centrales inferiores primero, para luego aparecer los cuatro incisivos superiores, y después los dos incisivos laterales de abajo. A continuación llegarán las muelas, y entre ellas, los caninos.
Aunque esto es lo habitual, también hay diferencias entre niño y niño. ¿No habéis visto algún "bebé vampiro"?  Son los que tienen los incisivos laterales superiores, pero no los centrales. Son una variante de la normalidad.
Podéis ver mejor el orden de salida de los dientes de leche en esta imagen.


¿En qué momento me debo preocupar si no empiezan a salir?
Más allá de los 15 meses debemos empezar a sospechar de que quizá estemos frente a alguna enfermedad. En cualquier caso lo más probable es que se trata de un patrón familiar, ya que el momento de salida de los dientes tiene un alto grado de heredabilidad.

¿Qué síntomas produce?
Aquí es donde viene lo bueno. ¿Quién no ha oído nunca que los dientes producen fiebre o diarrea? ¿O que los bebés se llevan todo a la boca para calmar el dolor de la dentición? Vayamos punto por punto.

- Fiebre.  NO. Los dientes no producen fiebre. Siempre que vuestro bebé tenga más de 38ºC, estamos ante una infección. El foco nos lo dará el tiempo (y la exploración del pediatra, claro). Parece que la erupción dentaria puede asociarse con febrícula, aunque soy algo escéptica en este punto.
En cualquier caso la fiebre es algo habitual a partir de los 6 meses de vida en los bebés, por lo que puede coincidir con la erupción de algún diente, y no por ello estar relacionados directamente.

- Dolor. Aunque le preguntemos a un bebé si le duelen los dientes, no tendremos la suerte de que nos contesten, son demasiado pequeños. En cualquier caso, no hay ningún argumento científico que avale que la dentición duela. Pueden aparecer molestias, pero en cualquier caso, no justifica llantos inconsolables, irritabilidad marcada, problemas con el sueño, etc. Además, la salida de los dientes de leche continúa más allá del año de vida hasta los dos años. Y mientras las últimas piezas dentarias van saliendo, los niños no se quejan de dolor cuando comen o muerden

- Llevarse las manos/objetos a la boca: Es una creencia muy popular que los bebés se llevan todo a la boca para aliviar el dolor. Esta creencia me llama mucho la atención, ya que lo lógico es que si tienes una herida o inflamación en alguna parte de tu cuerpo, intentes no tocarla para no producirte más dolor con la manipulación. En cualquier caso no debemos confundir esto con otra situación. Los bebés, a partir de los 3-4 meses, empiezan a llevarse todo a la boca. Forma parte de su desarrollo psicomotor. Para conocer el mundo que les rodea, cogen objetos y los llevan a la boca para así conocer texturas, sabores, formas... Es la etapa oral del desarrollo del niño. Completamente normal e independiente de la erupción dentaria. Por lo que si tu bebé empieza a llevárselo todo a la boca, no, no tienen porque ser los dientes.

- Babeo. De este punto ya os hablé en una ocasión. La aparición del babeo suele ocurrir a partir del segundo mes de vida. Y forma parte de la evolución normal del desarrollo del niño. Las dichosas babas, que a veces inundan hasta los baberos más "waterproof" pone de manifiesto el hecho de que las glándulas salivares han aumentado su producción. La saliva protege de infecciones, necesarias sobre todo en el momento en el que el niño empieza a meterse todo en la boca.

- Diarrea. Algo similar ocurre con la diarrea. Mi razonamiento lógico me impide llegar a una relación causa efecto entre la dentición y la diarrea. El aumento de salivación que os comentaba en el anterior punto no me vale como explicación científica para ello. El enrojecimiento o la dermatitis del área perianal tampoco se asocian con la dentición. Eso de, "como se baba mucho, las cacas son más ácidas y escuece el culete", me cuesta creerlo como mecanismo fisiopatológico causante.

- "Encías inflamadas". Aunque podamos ver las encías engrosadas, esto no quiere decir que se vaya a producir la salida del diente de forma inmediata. Lo que estamos viendo en este caso es el diente en formación, que va aumentando de volumen poco a poco. Esto hace que vaya aumentando el volumen de la encía paulatinamente, hasta que al final se abre la encía y sale el diente. Proceso lento, y en teoría, indoloro.

- Mocos: ¿Cuántas veces tendrá mocos un bebé durante sus primeros meses de vida? Y no por ello tendrá que ver con la salida de los dientes. Tampoco las otitis, ni otras infecciones están asociadas. Los dientes y las infecciones se asocian en el tiempo, pero no tienen relación causa efecto.

En cualquier caso hasta un 35% de los niños no muestran sintomatología en relación con los dientes. Es decir, a un tercio de los niños les salen los dientes, y los padres no encuentran síntomas claros con su aparición.

¿Qué hacer para aliviar las molestias del bebé?
Tradicionalmente se ha extendido el uso de los mordedores como herramienta útil para aliviar las molestias de la dentición. Como os decía, no sé hasta que punto esto puede tener sentido. ¿Si duelen las encías, por qué van a querer machacarlas mordiendo sin parar?
En cualquier caso sí que hay madres que refieren que los masajes o el uso de mordedores o alimentos fríos calman las molestias de la erupción dentaria. A veces también refieren que el masajeo suave con los dedos puede ser efectivo.
Se ha propuesto el uso del paracetamol o el ibuprofeno para el alivio sintomático. Podrían usarse en casos puntuales. En cualquier caso, tampoco tiene sentido el extendido remedio de los masajes en las encías con paracetamol. Éste fármaco tiene efecto porque, tras ingerirlo, se absorbe y hace efecto a nivel sistémico, es decir, en todo el cuerpo, incluyendo la zona afectada. No tiene efecto local, ya que su aplicación tópica carece de absorción. Este es un ejemplo que se ha extrapolado de cremas de uso tópico, tipo Voltarén, que tienen antiinflamatorio en su composición. ¿Conocéis cremas con paracetamol? De igual modo el paracetamol aplicado en la encía carece de efecto.

En resumen
Sí. Hay mucho mito y creencias populares alrededor de la erupción dentaria en los bebés. A veces es complicado divorciarse de tantas creencias ancestrales, cuando incluso entre los propios pediatras todavía las dan como ciertas.
En cualquier caso hay mucha literatura científica al respecto. Por ejemplo, este estudio publicado en Pediatrics, revista de referencia en el área de Pediatría, en donde se hace hincapié en los falsos síntomas relacionados con la dentición.
Así que dejemos de culpabilizar a los dientes de todo lo que ocurre a los bebés. Son inocentes hasta que se demuestre lo contrario.

30 de mayo de 2016

¿Es aconsejable el "Baby led weaning"?

Cada vez se oye hablar más de del Baby Led Weaning como método alternativo para la introducción de alimentos en los bebés. Esta popularidad se ha hecho sobre todo más patente en internet, de modo que han proliferado múltiples webs y espacios en redes sociales dedicadas a ello. Cada vez son más los padres que buscan información fiable y veraz sobre este tipo de alimentación, motivo por el cual he decidido lanzar esta entrada.


¿Qué es el baby led weaning?
Él baby led weaning (BLW) es un método alternativo para la introducción de la alimentación complementaria que ha adquirido cierta fama en los últimos años. El propio bebé toma las riendas de su alimentación, y es él mismo el que come lo que quiere y en la cantidad que necesita. Para ello utiliza sus propias manos, llevándose la comida directamente a la boca sin necesidad de purés y triturados.
¿Cómo se ofrece la comida?

La comida se ofrece entera. Idealmente, y sobre todo al principio, se corta en tiras alargadas para que el bebé pueda cogerlo con la mano cómodamente y llevárselo a la boca. Más adelante, cuando el desarrollo psicomotor del bebé vaya evolucionando, podrá hacer la pinza y tomar trozos más pequeños, hasta finalmente utilizar cubiertos. 

¿A partir de qué edad puede iniciarse?
Como ya os conté en la entrada "¿Hasta cuando mantener la lactancia materna exclusiva?", la leche debe ser el alimento único hasta los 6 meses de vida. Para poder iniciarse en el BLW deben cumplirse una serie de requisitos de seguridad, por lo que el momento de iniciar la alimentación será orientarivo y variará en función de cada niño. Generalmente los padres que eligen este tipo de alimentación complementaria, han elegido también la lactancia materna como alimento único de su bebé. Pero aquellos niños que han estado también leche artificial pueden beneficiarse del BLW.

¿Qué beneficios tiene?
- Favorece la autorregulación del bebé, respetando sus señales internas de apetito y saciedad, aproximándose más a las características de auto alimentación de la lactancia materna. Esto implica que no se fuerza al bebé a comer, lo que podría suponer establecer de manera precoz una relación sana con la comida, sin agobios ni dramas.
- Fomenta una mayor aceptación de los alimentos, en cuanto a variedad de sabores, olores y texturas.
- Promueve y estimula el desarrollo psicomotor del niño, ya que comer supondrá un verdadero ejercio para la prensión palmar, la realización de la pinza, la coordinación oculomanual, la masticación...
- Previene la obesidad, ya que el niño decide qué cantidad comer, a qué velocidad y en qué momento parar. Así, en el futuro, las probabilidades de que coman demasiado disminuyen.
- Favorece la transición de los alimentos triturados a los sólidos. Y es que no será el primer niño ni el segundo que no puede ver un tropezón en su puré, o tiene arcadas nada más algo sólido roza su boca.
- Favorece una actitud positiva hacia la comida. Si las primeras experiencias con la comida son positivas y saludables, los problemas como el rechazo a la comida o a ciertos alimentos, son menos probables.
- Permitir que los bebés hagan cosas por sí solos no sólo les permite aprender, sino que les da confianza en sus propias habilidades y conocimientos. Les aporta seguridad en sí mismos, permitiendo aprender a confiarse en su propio criterio.
- Permite al bebé participar en las comidas familiares, ya que comen lo mismo  que el resto y forman parte del evento social. Les resulta divertido y les permite empezar a copiar la conducta en la mesa. T
- Implica realizar menos comidas y más sencillas. El BLW no sólo beneficia al bebé, si no que evita que la familia tenga que preparar una comida distinta para el bebé, ahorrando tiempo y dinero. Si la dieta de los padres es sana, es muy fácil adaptarla al bebé. Además, comer fuera de casa se vuelve mucho más fácil, ya que con este método es dificil no encontrar algo en la carta de un restaurante que no se adapte a lo que puede tomar un bebé.


¿Y si se atraganta?
Este método de alimentación parece muy atractivo para muchos padres, pero con frecuencia se echan atrás por el riesgo de atragantamiento. Pero debemos tener en cuenta de que si se realiza el BLW bajo unas normas de seguridad básicas, no tendremos ningún problema. Para poder iniciarse con este tipo de alimentación, es necesario que el bebé se mantenga sentado sin ayuda. Esto suele ocurrir a partir de los 6 meses de edad, momento en el que además el reflejo de extrusión ha desaparecido. Así, es la propia maduración del bebe, la que determina en qué momento está preparado para iniciar la alimentación complementaria. Por otro lado debemos tener ofrecer alimentos blanditos, que se deshagan con facilidad. Los bebés, a pesar de no tener dientes, pueden comer sin problema ya que pueden machacar los alimentos con las encías. Así, debemos  evitar alimentos duros como la manzana cruda, la zanahoria cruda, los frutos secos, etc.
A veces, y sobre todo al principio, puede ocurrir algún episodio de dificultad con algún trozo. Es normal, están aprendiendo. Tenemos una serie de reflejos de protección de la vía aérea que impiden, llegado el caso, que ocurra un verdadero ahogamiento o asfixia por obstrucción de la vía aérea por algún alimento. En cualquier caso es muy importante que un adulto supervise siempre al niño cuando esté comiendo, por si en algún momento sucede un atragantamiento llevar a caso las maniobras de desobstrucción si fuese necesario.

¿Estará bien nutrido?
La leche, bien sea materna o de fórmula,es el principal alimento del bebé durante el primer año de vida. El resto de alimentos, como su nombre indica, serán "complementarios".
Es necesario ofrecer alimentos variados, con el fin de que el bebé pueda elegir entre alimentos saludables y diferentes.
Es también importante iniciar sin demora alimentos ricos en hierro, cuyo depósito en el organismo empieza a disminuir a partir de los 6 meses de edad.
Aunque una de las ventajas del BLW es la incorporación temprana del lactante a las comidas familiares, puede suponer también un riesgo, ya que las comidas de la familia pueden no ser las más apropiadas, sobre todo si no siguen un hábito de alimentación saludable. Es por ello de que la incorporación del bebé a la mesa, supone un buen momento para replantearse si la familia lleva una dieta sana y variada.

¿Existe algún otro inconveniente?
Uno de los problemas del BLW es la suciedad. Los niños juegan y experimentan con la comida, y mucha de ella termina en el suelo o encima de ellos. Es por ello importante utilizar baberos grandes (con mangas, que lo protejan todo) e incluso poner algo para proteger el suelo y facilitar así la limpieza.
El otro gran "inconveniente" es la preocupación de los demás. Quizá no sea un inconveniente de verdad, pero en ocasiones puede ser un problema. Puede que tú estés convencida con el BLW, pero siempre tendrás a alguien: el abuelo, la suegra, la amiga o el vecino... que se lleve las manos a la cabeza por darle a tu bebé un trozo de pera o de plátano en vez de un puré. Eso sí, seguro que es porque no han visto a un bebé haciendo BLW en plena acción.


¿Cómo sé que el bebé está preparado para empezar?
Tienen que cumplirse una serie de requisitos para saber que el bebé puede empezar con la alimentación complementaria:
- Se puede sentar solo con poca o ninguna ayuda.
- Estira el brazo para agarrar objetos y se los lleva a la boca.
- Hace movimientos de masticación.
- Muestra interés por la comida: él mismo se lleva comida a la boca si tiene la oportunidad de hacerlo.

¿Cómo empezamos?
Una vez que nuestro bebé está preparado, iremos incorporándolo a las comidas familiares. Idealmente, y sobre todo al principio, es mejor ofrecerle los alimentos después del pecho o el biberón. Si el bebé tiene hambre o sueño, no se mostrará receptivo. Lo sentaremos con nosotros y pondremos la comida a su alcance. Al principio apenas saborearán la comida, y fundamentalmente jugaran con ella, por lo que gran parte de la comida acabará en el suelo. Pero su curiosidad hará el resto. Es un momento de su desarrollo en que el que llevan todo lo a la boca para explorarlo, y lo mismo harán con la comida, aprendiendo por sí solos los diferentes sabores, texturas y formas. 

¿Que alimentos ofrecer según la edad?
No hay ningún orden específico para la introducción de alimentos. Lo único que tenemos que tener claro es que la introducción ha de ser progresiva para detectar posibles alergias, y que hay ciertos alimentos que debemos evitar durante el primer año de vida. En el post sobre "alimentación complementaria" encontraréis una lista muy completa de todos los alimentos que deben excluirse durante esta etapa.

¿Aconsejo este tipo de alimentación?
Depende tanto del niño como de los padres. Si se trata de un niño con alguna patología de base, habrá que consultar al pediatra si este método de alimentación es el más adecuado para su condición. Y por otro lado también depende de los padres, ya que la preocupación por que se atragante el bebé a veces hacen del momento de la comida un calvario.
En cualquier caso nada en este vida es blanco o negro. Podemos pasar de purés a BLW o viceversa en cualquier momento. 

5 de mayo de 2016

Iniciando la alimentación complementaria

¡Ay, la alimentación complementaria! Menudos quebraderos de cabecera supone en algunas ocasiones. ¿Os preguntaís por qué? Porque existen tantas pautas de introducción de los alimentos, como pediatras, casi. Y es que para esto de la alimentación infantil nada es tan cierto como eso de "cada maestrillo tiene su librillo". Pero tranquilas, en realidad es mucho más fácil y sencillo de lo que parece. Mucho más.


Como os comentaba en el post "¿hasta cuando mantener la lactancia materna exclusiva?" el alimento único de un bebé hasta los 6 meses debe ser la leche. Da igual si recibe leche materna o leche de fórmula. Antes de que me preguntéis, sé que desde los 4 meses algunos pediatras recomiendan la introducción de los cereales sin gluten, y a partir de los 5 meses, la fruta. En mi opinión, salvo casos puntuales y concretos, no se debe adelantar la alimentación complementaria. Tranquilas, hay tiempo de sobra.

En esto de la alimentación complementaria hay que tener una serie de ideas y premisas claras, que son las que nos orientarán en todo este proceso:
- primero: la alimentación se llama complementaria por algo. La leche sigue siendo el alimento principal del niño hasta el año de vida, lo demás solo la complementa y no la sustituye. Lo ideal es ofrecer primero la leche y después el resto de alimentos.
- Segundo: es necesario respetar el tiempo y los gustos del niño. Hay bebés que a los 6 meses devoran lo que pongan delante, y otros prácticamente no comen hasta los 8 o 9 meses. Hay bebés a los que les encanta la fruta pero no quieren ni oler la verdura, por ejemplo. Lo importante es no obligar a comer a un niño. Intentar que disfrute del momento de la comida, para que ese momento no se convierta en un calvario para padres e hijos, y para que el niño inicie una relación saludable con la comida.
- Tercero: no obsesionarse con las cantidades. No soy nada partidaria de recetas del tipo: 30 gramos de pollo + 20 gramos de patata + 20 gramos de judía... ¿Qué más da? Cada bebé es distinto y tiene necesidades energéticas y nutricionales diferentes. Recetas de este tipo sólo sirven para estresar a las mamás que ven, con amargura, como su bebé deja la mitad del puré (si no más) intacto en su plato. Volviendo al punto anterior, hay que respetar al bebé. Lo que a nosotros puede parecernos una cantidad adecuada, puede ser en realidad mucho en relación a sus necesidades reales. A veces no es verdad eso de "mi niño no me come" si no que en realidad es "mi niño no come como me gustaría a mí que comiera". Debemos escuchar sus señales de saciedad y apetito.
- Cuarto: los alimentos mejor introducirlos de uno en uno. La finalidad es comprobar la tolerancia a cada uno, verificando que le sienten bien y descartando así posibles alergias. Un margen de dos o tres días entre alimentos nuevos es lo más recomendable.
- Quinto: leed las etiquetas de los alimentos. Que sean productos destinados a bebés no quiere decir que sean saludables. Azúcares añadidos, grasas malas, múltiples aditivos, etc... son ingredientes que podemos encontrar en alimentos infantiles y que no son necesarios.


A partir de los 6 meses, empiezan las incógnitas. ¿Con qué alimento empiezo? ¿Sigo el esquema clásico: primero cereales sin gluten, luego fruta y después verdura? Pues la respuesta es también bastante sencilla: da exactamente igual. Quizas algunas mamás os llevareis las manos a la cabeza. ¿Cómo va a dar igual? Pues la verdad es que sí. Pensad en un bebé español y un bebé japonés, por poner un ejemplo. Las costumbres socioculturales en cada país son bien distintas, y cada bebé empezará su alimentación complementaria en función de los alimentos que acostumbre a comer en su sociedad. Y no pasa nada.
Seguro que a la mayoría de vosotras os han dado un papel fotocopiado con un completo esquema temporal, mes a mes, del momento idóneo para introducir los distintos tipos de alimentos. Este calendario ya se ha quedado obsoleto y realmente podemos introducir la mayoría de los alimentos a partir de los 6 meses, con algunas excepciones que os explicaré más adelante. Lo realmente importante es realizar una introducción gradual de los alimentos.

Vale. Queréis empezar la alimentación complementaria. Por ejemplo, habéis elegido los cereales como primer alimento. ¿Cómo lo hacemos? Es muy sencillo.
Puede hacerse de la forma clásica, mediante cereales "de farmacia" y añadirlos a la leche del biberón o leche materna. En función de cuantas cucharadas añadamos, quedará más o menos espeso, y podremos darlo como un biberón tal cual o como una papilla.
Un ejemplo de introducción de los cereales puede ser añadiendo un par de cucharadas al biberón de la mañana y otras dos al de la noche, preparar una papilla de 3 o 4 cucharadas en una de las tomas del día y no darle más cereales en el resto del día... es muy variable, y dependerá de las preferencias de la madre (y del bebé).
¿Preferís algo sólido? Podéis darle tortitas de maíz sin sal, pan sin sal, arroz bien pasado... las opciones son tan amplias que darían para otro post.

En cuanto a la introducción de la fruta existen también muchas formas distintas. Puedes hacer un puré de frutas, o bien chafarle alguna con un tenedor y dárselo con la cuchara. Se puede comenzar con una papilla de manzana (fresca o compota), esperar un par de días y añadir una pera, después naranja... como os decía la idea es dejar un margen de días entre un alimento nuevo y otro para detectar alergias. Por otro lado puedes darle algún trozo entero para que el bebé lo vaya chupeteando y mordiendo.

Las verduras las puedes ofrecer en puré, mezclado con alguna proteína. Puedes poner en una olla agua con patata, puerro, judia, zanahoria, judias, calabacín... Lo que se te ocurra. Y un cachito de pollo, conejo, cordero, pavo, ternera... Las combinaciones son muchísimas. Una ves hervido se retira el exceso de agua, se añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra y se tritura. De igual manera, no debes introducir todos los alimentos juntos de repente, si no ir añadiéndolos poco a poco. 

¿Mejor potitos comprados en el supermercado o farmacia, o los caseros? Sin duda mejor los caseros. Nada mejor que una comida recién hecha y con productos frescos que nosotras mismas hemos seleccionado. Los potitos es mejor dejarlos para momentos puntuales en que no estemos en casa.

¿Y que pasa con los alimentos más alergénicos? Como puede ser el huevo, el pescado, las legumbres... alimentos que se han pospuesto en el calendario de introducción de los alimentos incluso hasta más allá de los 12 meses. Pues bien, cada vez se tiende a introducirlos antes. Es decir, se ha visto que por tardar más en introducirlos, no hay evidencia de que haya menos incidencia de alergias alimentarias. A partir de los 6 meses puedes introducirlos sin problema.

¿Y el yogur? Todas las mamas preguntáis por el yogur. Para los bebés que ya toman leche los yogures no son imprescindibles, es mejor priorizar antes la introducción de otros grupos de alimentos, por lo que yo los pospondría a partir de los 9-12 meses. Nada de yogures especiales para "bebés", tienen azúcares y porquerias añadidas. Buscad en vuestros supermercados yogures naturales de toda la vida.

Los alimentos que debemos excluir en esta etapa son: 
- Aquellos susceptibles de producir un ahogamiento en un bebé: frutos secos, granos de uva enteros, cerezas, aceitunas... Cualquier cosa que pueda obstruir la vía área y nos pueda dar un susto. 
- Sal y alimentos salados. No es necesario salar los alimentos que prepares para tu bebé hasta el año de vida.
- Pescados grandes como el pez espada, tiburón, Lucio, atún rojo, conservas de atún... por su contenido en mercurio y otros metales pesados.
- cabezas del marisco y cuerpo de cangrejo o crustáceos similares a el, por su contenido en cadmio.
- Espinacas, col y acelgas,y otras verduras de hoja verde, por su contenido en nitratos y riesgo de metahemoglobinemia.
- Miel, por riesgo de botulismo. 
- Infusiones y otras bebidas sin valor nutritivo como el café, refrescos azucarados o edulcorados. 
- azúcar. Tampoco es necesario endulzar los alimentos con azúcar, evitando los alimentos que lo contengan en exceso. 
- Desnatados.

Existe una tendencia cada vez más presente en nuestra sociedad a introducir los alimentos en trozos directamente, sin triturar. Es el llamado Baby Led Weaning o alimentación / destete guiado por el bebé. Se trata de una forma de alimentar a un bebé sin usar papillas, purés o triturados. Es el bebé el que elige qué comer, llevándose el mismo los alimentos a la boca. Prometo un post aparte hablándoos de este tipo de alimentación.

7 de marzo de 2016

El síndrome de West

El síndrome de West es un tipo de epilepsia  que aparece en la edad lactante. Se caracteriza por espasmos infantiles, deterioro psicomotor y un patrón en el electroencefalograma (EEG) característico (actividad hipsarrítmica).


¿Cuales son sus causas?
Afecta a uno de cada 4-6.000 niños. Existen formas que aparecen sin una causa aparente, que son las llamadas criptogenéticas, y en otros casos aparece una causa determinada, entre las que interesa destacar la esclerosis tuberosa de la que ya hablamos en otros posts (aquí) o en la encefalopatía hipóxico-isquémica.

¿Cuales son sus síntomas?
Las crisis se inician entre los 3 y 7 meses, siendo más frecuente a los 5 meses de edad. Se caracteriza por la aparición de espasmos, que pueden ser en flexión o extensión, y que aparecen como en racimos de hasta 100 espasmos que se pueden repetir muchas veces al día. Pueden aparecer tanto despiertos como dormidos, pero ocurre con más frecuencia al despertar o en el momento de quedarse dormidos.
Es frecuente en las formas criptogenéticas, de modo que en el contexto de un desarrollo psicomotor normal, se produzca una detención en la maduración y a continuar un deterioro, con pérdida de habilidades.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?
Como decíamos, es importante el EEG para el diagnóstico. En él se puede apreciar un patrón de hipsarritmia. En cualquier caso es importante realizar también prueba de imagen, estudios metabólicos, inmunológicos, etc.

¿Cómo se trata?
En el síndrome de West el fármaco de elección es la vigabatrina.

¿Cual es la evolución?
Los casos en los que no se encuentra una causa aparente del síndrome de West evolucionan mejor que los casos que tienen una causa conocida. Más de la mitad de éstos evolucionan a una epilepsia refractaria, de dificil tratamiento, o a un síndrome de Lennox.Gastaut.
La curación completa con un desarrollo psicomotor normal sólo se observa en algunos casos criptogenéticos, por lo que cabe decir que el pronóstico de este síndrome es más bien oscuro.

18 de enero de 2016

Lo más leído del 2015

Como siempre que acaba un año, echamos la vista atrás y vemos qué ha sucedido. Lo mismo ocurre con este blog, marcado por un antes y un después que fue el nacimiento de mi hija. Así, se han vuelto más frecuentes los temas dedicados a los más pequeños, los bebés de la casa. Las entradas sobre la lactancia materna han sido importantes, así como las relacionadas con la alimentación en los primeros meses de vida y los cuidados de recién nacidos y lactantes. En cualquier caso, me gustaría haber escrito mucho más contenido en el blog. Ideas no han faltado. Ha sido el tiempo, que dedico plenamente en mi pequeña.

¿Queréis saber cuales han sido las entradas más leídas del 2015? ¿Tenéis curiosidad por saber qué es lo que más os ha interesado?


Gana por goleada la entrada dedicada a la famosa y controvertida vacuna contra la mengintis B, también llamada Bexsero. Al ser una vacuna de pago, muchas dudas han surgido en torno a su seguridad, su eficacia o su posología. La pregunta del millón ha sido, ¿se la pongo a mi bebé o no? Yo lo tengo claro.

Porque no todo el mundo lo sabe, y es que el bebé amamantado crece de forma distinta al que toma leche artificial. De ahí la importancia de utilizar gráficas de percentiles especialmente adaptadas a estos bebés para no caer en la trampa de que engorda poco o cae de percentil, especialmente a partir de los 4-6 meses de edad.

Cuando un bebé nace surgen un montón de dudas, especialmente si somos primerizas. Observamos a nuestro retoño, acariciamos su suave piel, contamos sus deditos uno a uno... Pero, ¿y esas manchas rojas? ¿Qué son esas bolitas que se ven en el paladar? ¿Es normal que se descame? En este post todas las respuestas. 

El cuarto lugar lo ocupa una entrada sobre lactancia materna. Es una pregunta que me hacéis con frecuencia a través de las redes sociales, así que tenía que tener post propio. En cualquier caso me ha sorpredido la grande acogida que ha tenido. A cuantas se nos habrá pasado por la cabeza eso de "¡Ojalá el pecho fuera transparente!" para así saber con certeza cuanta leche ha tomado nuestro bebé.  En este caso debemos orientarnos por una serie de signos indirectos para saber que lo hacemos bien.

Y por último, la entrada dedicada a reunir en un sólo post todos los consejos y recomendaciones destinadas a aliviar los dichosos gases de los bebés más pequeños.

Y a vosotras, ¿qué entradas os han parecido más útiles? 

4 de enero de 2016

Que hacer si no quiere biberón

La Organización Mundial de la Salud recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad. Pero la baja por maternidad de este país es tan irrisoria que antes de que el bebé haya cumplido siquiera los 4 meses de edad, la madre debe reincorporarse a su trabajo. ¿Cómo pretenden que se mantenga la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses?
A raíz de esto muchas mamás que están a punto de volver a su trabajo se preocupan por cómo pueden hacer para mantener su lactancia. Se preguntan angustiadas si su bebé pasara hambre durante su ausencia, si rechazarán el biberón.


Ante todo no debemos angustiarnos antes de tiempo. Lo entiendo, es inevitable y ese sentimiento aparecerá de todos modos. En cualquier caso intentar acostumbrar al bebé al biberón antes de reincorporarte a tu trabajo puede resultar una pérdida de tiempo. A veces es mejor disfrutar de los últimos días amamantando al bebé con tranquilidad y sin llantos.
Una vez que se produzca la reincoporación laboral, es útil que el cuidador/a le ofrezca el biberón antes de que tenga verdadera hambre. Es decir, si realiza las tomas cada 3 horas, a las 2-2 horas y media. Así estará tranquilo y dispuesto a probar algo nuevo. Si tiene hambre, llorará y se sentirá frustrado por no tener el pecho de su madre.
Prueba a calentar la tetina sumergiéndola en un poco de agua caliente, para que se asemeje al seno materno. Otras veces es cuestión de probar distintas tetinas o biberones hasta encontrar el que más le guste. Lo ideal es utilizar en principio una tetina blanda y un biberón pequeño, que se pueda manejar bien. El biberón Calma de Medela es el más respetuoso con la lactancia, ya que es necesario que el bebé succione de la misma manera que lo haría con el pecho materno. Otra opción es el biberón "close to nature" de Tommee Tippee o el "natural" de Avent, que al asemejarse al seno materno también suelen ser bastante aceptados por los bebés " de pecho".
Es necesario buscar la postura que más le guste, en la que esté más cómodo. No es conveniente enfadarse ni ofuscarse si rechaza el biberón. Pero es necesario tener en cuenta que es más probable que el bebé acepte el biberón si se lo da otra persona que no sea su madre. Es mejor que la mamá no esté cerca, ni siquiera en la misma habitación (y a veces es mejor que ni esté en casa).

Hay algunos bebés que nunca llegan a aceptar el biberón, hagamos lo que hagamos. Otras opciones que nos quedan en la manga serían ofrecerle la leche en vaso. No penséis que vuestros bebés son muy pequeños para ello. Recién nacidos e incluso bebés prematuros son capaces de beber en un vasito. Si vuestro bebé es pequeño y no toma mucha cantidad de leche, se puede ofrecer la leche en cuchara o jeringuilla.
Yo personalmente soy más partidaria de prescindir el uso del biberón si es posible, utilizando estos sistemas alternativos. Así evitaremos que el niño pueda rechazar después el pecho, ya que les es mucho más fácil obtener leche a través del biberón que del pecho materno. En cualquier caso, esto no siempre ocurre.

¿Todo esto falla? Puedes iniciar la alimentación complementaria si tu bebé tiene edad para ello (mínimo 4 meses). Por ejemplo, puedes mezclar tu leche con cereales para hacer una papilla. La mayoría de los niños aceptan mejor otros alimentos distintos al pecho de personas distintas a la madre. No te preocupes, tomará toda la leche que necesita en cuanto volváis a estar juntos.

25 de noviembre de 2015

Todo sobre la conservación de la leche materna

La leche materna puede extraerse para su uso posterior y ser utilizada posteriormente cuando la madre por diferentes motivos no puede amamantar a su bebé.



¿Qué recipientes uso?
Se pueden utilizar recipientes de vidrio o de plástico. El problema es que muchas veces el espacio de nuestro congelador es limitado, por lo que es más práctico optar por recipientes plásticos como bolsitas. No hace falta que sean específicamente las de lactancia, basta que sean de plástico de uso alimentario. Si aún así preferís usar las específicas de lactancia, os recomiendo las de Nuk o Lansinoh, por ser las de mejor calidad precio que he encontrado. 
Independientemente del tipo de recipiente elegido, es conveniente etiquetarlo con la fecha de extracción, para ir consumiendo los más antiguos.

¿Qué cantidad de leche congelo?
Lo ideal es congelar cantidades pequeñas, de este modo si en un día el bebé no tiene mucha hambre, no tendremos que desechar mucha leche. Y la leche materna es oro fluido. Os aconsejo congelar cantidades pequeñas, sobre 50 ml en cada recipiente, y no más de 100 ml.
Es importante saber que la leche previamente descongelada, no se puede volver a congelar.

¿Dónde guardo la leche materna?
Varía en función del momento en el que el bebé tomará esa leche.
Si vas a dársela al bebé en menos de 4 horas, la puedes dejar a temperatura ambiente. La leche no se debe calentar más de una vez. Si tras calentarla y ofrecérsela al bebé no la quiere, puedes esperar como mucho 30 minutos. Si pasa más tiempo, hay que desecharla.
Si la idea es que la tome en los siguientes días, lo mejor es guardarla en la nevera hasta 3-5 días. Si consideras que no la consumirá en ese margen de tiempo, entonces es mejor guardarla en el congelador recién extraída. De igual forma, cuando se saque de la nevera se puede calentar una vez, si el bebé no la quiere puedes esperar 30 minutos, si no se debe desechar.
Si te sacas la leche varías veces al día, puedes guardarla en el mismo recipiente. Pero es importante que para mezclarlas, ambas leches deben estar a la misma temperatura. Es decir, guardas la leche recién extraída en la nevera, y cuando ya esté fría, la puedes mezclar con el resto que hayas sacado en las 24 horas previas. 

¿Cuánto dura la leche descongelada en buen estado?
Las cifras son variables en función de la fuente de información que consultéis,aunque yo me quedo con las siguientes:

Es importante recalcar que la leche descongelada no se debe volver a congelar

Transporte de la leche materna
Muchas veces la madre se ve obligada a sacarse la leche fuera del domicilio, por ejemplo, en el trabajo. En estos casos puede ser útil disponer de una pequeña nevera portátil. Hay algunas que son específicas para el transporte del sacaleches y demás accesorios, pero probablemente sea más económica la típica nevera de playa y cumple la misma función.

Se deberá introducir cada mañana una bolsa o bloque de hielo en la nevera para llevársela al trabajo. Después de extraerse la leche, se depositará en el recipiente elegido (bolsitas de plástico, recipiente de vidrio...) y se guardará en la nevera hasta la vuelta al domicilio. Una vez allí, se puede optar por refrigerar en la nevera o guardarlos en el congelador. Cuanto más refrigerada esté la leche materna, y menos cambios de temperatura sufra, mejor conservación.

¿Se puede mezclar?
SI se pueden mezclar leche de diferentes extracciones en la nevera para dársela al bebé en una toma.
NO se debe mezclar extracciones guardadas en la nevera para congelar de distintos días.
NO se debe mezclar leche recién extraída de leche refrigerada. Se debe guardar la leche fresca en la nevera y esperar a que ambas tengan la misma temperatura para mezclar.
SI se pueden mezclar diferentes leches que hayan sido congeladas para hacer una única toma.
NO se debe mezclar leche fresca con leche congelada y volver a congelar.
SI se puede mezclar leche fresca y descongelada para hacer una única toma y ofrecérsela al bebe.
SI se puede mezclar leche materna con artificial.

¿Cómo calentar la leche materna?
La leche materna debe calentarse al baño maría, en leche previamente caliente (o llamado "falso baño maría". Es decir, sería incorrecto introducir el recipiente con la leche materna en agua fría y empezar a calentar todo en el fuego. Tampoco se debe calentar la leche directamente al fuego. Lo correcto sería llenar un recipiente grande de agua caliente, se sumerge el frasco con la leche y a esperar. Si el agua se enfría se cambiará las veces que sea necesario.
Otra opción es descongelar con agua caliente del grifo, sin encender el fuego. 
La leche almacenada se sedimenta en capas: un precipitado en el fondo, una fase gruesa acuosa opalescente y una película grasa en la parte superior. Una vez descongelada, hay que agitar el recipiente suavemente para mezclarla y devolver a la leche su apariencia original.

¿Por qué algunos bebés rechazan la leche descongelada?
La leche de algunas mujeres se altera cuando lleva unos días congelada, adquiriendo un olor a rancio. Esto se debe a la acción de la lipasa, enzima presente en la leche materna, que actúa sobre la leche y empieza a digerirla. Esto no quiere decir que la leche esté mala y haya que desecharla, pero si es cierto que a algunos bebés no les gusta. La solución para ello es escaldar la leche materna justo después de sacársela. Para ello, calentaremos la leche al baño maría hasta que aparezcan pequeñas burbujease por los lados del recipiente. Es importante no dejar que hierva, para que la leche mantenga todas sus propiedades intactas. Después se enfría inmediatamente. Mediante este sencillo procedimiento desactivamos la lipasa y evitaremos este problema.

¿Cómo administrar la leche?
Algunos bebés aceptan el biberón, y luego toman también el pecho sin problemas. En algunos casos, los bebés confunden tetina y pezón, dando lugar a un mal agarre, lo que puede producir grietas o dolor en el pezón. Otros van rechazando el pecho poco a poco, ya que el biberón les resulta más cómodo, pues apenas tienen que esforzarse para obtener leche. Y por último, hay bebés que no quieren ver un biberón ni en pintura.
Mi recomendación por tanto es optar por dar la leche en vasito. Aunque pueda parecer extraño, los bebés son capaces de hacerlo sin problema, e incluso prematuros y recién nacidos pueden alimentarse con esta técnica. La opción de la jeringa, cuchara o cuentagotas es útil en bebés pequeños, pero considerando que la reincorporación de la mujer al trabajo coincide a los 4-5 meses de edad del bebé, éste tomará cantidades importantes de leche, y estos métodos no resultarán prácticos.
Si el bebé rechaza biberón y vasito, otra opción es espesar la leche con cereales y dársela con cuchara.

19 de noviembre de 2015

Bexsero o no Bexsero, esa es la cuestión

No tenía pensado comentar nada sobre Bexsero, la vacuna que está haciendo correr ríos de tinta (digital), entre madres y pediatras. Pero como algunas mamás me han pedido que lo hiciera, no he dudado en aportar mi granito de arena sobre el tema.


¿Qué es Bexsero?
Se trata de la vacuna contra la bacteria llamada Neisseria meningitidis serogrupo B o también llamada Meningococo B.

¿Contra que enfermedad protege Bexsero?
El meningococo B es una bacteria causante de infecciones como meningitis y sepsis. Son enfermedades muy graves, con un 10% de mortalidad y un 20-30% de secuelas.
Puede ocurrir a cualquier edad, pero son especialmente susceptibles los niños menores de 2-3 años y los adolescentes.
Hay varios microorganismos que causan las meningitis bacterianas: Neisseria meningitidis (meningococo B y C), Haemophilus Influenza y Streptococcus pneumoniae, que por si solas son responsables de la mayoria de casos de meningitis bacteriana. Ya existían vacunas para casi todas, pero nos faltaba la del meningoco B

¿Qué es eso de los serotipos?
Bexsero está dirigido contra el meningococo serotipo B,  que es la causa más frecuente de meningitis bacteriana en nuestro país, Cuando hablamos de serotipos, para que me entendáis, estamos hablando de distintas familias de meningococos.

¿Se puede tratar de alguna otra forma?
La infección causada por el meningococo B se trata con antibióticos. El problema es que se trata de una enfermedad tan grave y de progresión tan rápida, que a veces no se llega a tiempo y su tratamiento no resulta eficaz. Por eso es tan importante la vacuna como la mejor forma de prevención.

¿Hay epidemia de meningitis?
No. De hecho en España desde el año 2009 se observa una tendencia descendente en la aparición de esta enfermedad, acompañándose además de un descenso en la mortalidad. Se trata de una enfermedad muy grave, pero poco frecuente. En España, según la Asociación Española de Pediatría, nos movemos en torno a 0.7 casos por cada 100.000 habitantes cada año.

¿Es una vacuna nueva?
La respuesta es no. Previamente en nuestro país era utilizada en el ámbito hospitalario. Sin embargo, el pasado 18 de septiembre, la Agencia Española de Medicamentos y productos sanitarios, dio luz verde para convertirse en un medicamento sujeto a prescripción médica. Así, el 1 de octubre de este año se inició la comercialización de la vacuna en todas las farmacias de España.
Además, en otros países de la Unión Europea ya llevan vacunando meses e incluso en Reino Unido, forma parte de su calendario vacunal.

¿Estará incluida en el calendario vacunal?
De momento no. Pasará a ser una de las vacunas que los padres deberán pagar si se la quieren poner a sus hijos. De igual manera que Rotateq, se deberá adquirir en la farmacia con receta médica.
Sólo estaría financiada en casos concretos, como personas inmunodeprimidas, quienes hayan padecido con anterioridad una enfermedad meningocócica invasiva o en caso de brotes.

¿Y cuanto cuesta?
La friolera de 106 euros cada dosis. Así pues, si sumamos las vacunas de pago, y teniendo en cuenta que en una misma familia puede haber varios niños, el desembolso que supone inmunizar a los hijos es muy importante. Con suerte, en el año 2016, tanto Varivax como Prevenar por fin estarán incluidas en el calendario vacunal.

¿Para quienes está indicada?
Bexsero está indicado para la inmunización de todos los niños, a partir de los 2 meses de edad.


¿Cómo se administra la vacuna?
Por vía intramuscular. En niños de hasta 1-2 años preferiblemente en el muslo, y por encima de esta edad en el brazo.

¿Cuantas dosis tengo que poner a mi hijo?
El número de dosis depende de la edad a la que se inicie la vacunación. Las recomendaciones oficiales son las siguientes:


¿Se puede administrar con otras vacunas?
Bexsero puede administrarse a la vez con otras vacunas. La única excepción por el momento es la vacuna contra el meningococo C, con la que no hay estudios de compatibilidad, pero que se están finalizando en el momento actual.
De todos modos, se recomienda ponerla separada del resto debido a un riesgo aumentado de fiebre cuando se administra conjuntamente con otras. Para reducir estos episodios de fiebre alta, se recomienda la vacunación por separado si es posible, dejando al menos un intervalo de 2 semanas entre la administración de esta vacuna y las otras vacunas que se administran de forma sistemática.
Lo que está recomendando el Comité Asesor de Vacunología de la Asociación Española de Pediatría es una pauta por ejemplo, a los 3, 5 y 7 meses. La dosis de refuerzo, en el caso de los primovacunados en el primer año de vida, se administraría entre los 13 y los 15 meses, para evitar así su coincidencia con la vacuna frente al meningococo C correspondiente a los 12 meses de edad,

¿Qué efectos secundarios produce?
En lactantes y niños menores de 2 años la reacción más frecuente es dolor a la presión de la zona de inyección, enrojecimiento en ese área, fiebre e irritabilidad.
En adolescentes y adultos jóvenes, lo más frecuente es el dolor en el lugar de inyección,malestar general y dolor de cabeza.
La fiebre aparece con más frecuencia si se administra conjuntamente con otras vacunas. Cuando aparece, suele hacerlo en las primeras 6 horas tras la vacunación, habitualmente es baja (38-38.5ºC) y dura menos de 24 horas.
Se puede administrar paracetamol de forma profiláctica, esto es, un poco antes y horas después de la administración de la vacuna. Esto no disminuye su eficacia,

Quiero vacunar a mi hijo, pero no encuentro la vacuna.
Esto es lo que le está ocurriendo a la mayoría de padres que quieren vacunar a sus hijos. En cualquier caso las vacunas están llegando a cuenta gotas a nuestras farmacias por un desabastecimiento que el laboratorio fabricante de Bexsero está intentando solucionar. ¿El motivo? Según el propio laboratorio parece que no se esperaban tanta demanda de vacunas.
De todos modos esto no es motivo de preocupación ni de ansiedad. No es una vacuna urgente.

¿Hay otras vacunas frente el meningoco B?
Por el momento Bexsero es la única.

¿Recomiendas poner la vacuna?
Bexsero o no Bexsero. No es una cuestión. La respuesta es clara. Aunque el meningoco B sea una enfermedad poco frecuente, es de progresión tan rápida, tan grave y con una mortalidad tan poco desdeñable, que ses necesaria una prevención que por fin hemos conseguido en forma de vacuna. Por tanto, mi respuesta es sí. 

13 de noviembre de 2015

Cómo aumentar la producción de leche materna

Una de las dudas más frecuentes de las mamás que empiezan a amamantar a sus hijos, es qué pueden hacer para aumentar su producción. La verdad es que hay muchos mitos en torno a ello, y la mayoría son falsos.


Esta duda viene en relación a que al amamantar no sabemos la cantidad exacta de leche que toma el bebé, y muchas veces ciertos comportamientos de nuestro retoño puedes ser falsamente interpretados como hambre. Si el bebé llora mucho, mama antes de las 3 horas, mama en menos tiempo del habitual... Etc. Por ello muchas veces buscamos cómo aumentar la producción láctea, pensando que así arreglaremos estas situaciones.

La verdad es que el pecho produce exactamente la cantidad de leche que el bebé necesita, y podemos estar seguro de ello si el bebé mama a demanda, esto es, todas las veces y durante el tiempo que necesite. Y es el bebé, y solamente el bebé, el que regula la producción a través de un complejo mecanismo hormonal. Cada vez que el bebé succiona el pezón, se produce un pico de prolactina, hormona responsable de la producción de leche materna. Así pues, a más succión por parte del bebé, más producción. Así de simple.

¿Algún alimento o bebida ayuda a aumentar la producción?
Existen muchos productos a los que se le ha otorgado el "poder" de aumentar la cantidad de leche producida por la mujer, siendo uno de los más populares la cerveza. Pero no es dejéis engañar, ningún alimento o bebida tiene esta capacidad. Así mismo, existen también remedios "herbales" para este fin. Pero estos pueden ser incluso peligrosos, ya que algunas plantas utilizadas para ello, como el hinojo, no se consideran seguras durante la lactancia.
Ni siquiera el agua. Seguro que alguna vez os han dicho durante la lactancia "bebe mucha agua". Beber más agua no aumenta la cantidad de leche producida. Por lo tanto, simplemente tenéis que dejaros llevar por vuestra sensación de sed y beber agua cuando el cuerpo os lo pida, que será de todos modos más frecuentemente de lo habitual.

Las crisis o baches de lactancia
Una crisis de crecimiento, o también llamado bache de lactancia, es un desajuste entre la oferta y la demanda de leche. Es decir, el bebé necesita más leche de la que el pecho produce, ya que va aumentando los requerimientos de leche a medida que crece. ¿Qué hace el bebé entonces? Se pasa unos días pegado al pecho, pidiendo teta más a menudo de lo habitual. Esto dura unos días hasta que el seno materno se regula en función de la nueva demanda. ¿Veis? A más succión, más producción. 

¿Y si necesitas aumentar rápidamente tu producción de leche?
Existen diferentes circunstancias en las que una madre necesita aumentar su producción para iniciar una suplementación con su propia leche, sin necesidad de recurrir a la lactancia artificial. Esto puede ocurrir por ejemplo en casos en los que el bebé haya perdido demasiado peso en sus primeros días de vida, en caso de bebés prematuros o que necesiten ingreso hospitalario durante un tiempo y necesiten rápidamente suministro de leche materna, o en caso de llevar un tiempo sin amamantar a tu bebé por el motivo que sea, con lo cual la producción ha bajado, y decidas volver a hacerlo.
En estas situaciones puede emplearse una técnica llamada "extracción poderosa", que consiste en la hiperestimulacion del pecho empleando un sacaleches. Para ello, se debe realizar extracciones durante 5 minutos en cada pecho, cada hora, durante al menos 24 horas. Por la noche no se debe descansar más de 4 horas. Aunque al principio no se obtendrá mucha leche, o ninguna, el efecto se percibe al cabo de unos días.

¿Y si de verdad tienes poca leche?
No es lo habitual, pero puede ocurrir. Esto puede suceder por varios motivos. 
- El bebé no mama o mama poco: esto ocurre por ejemplo si el bebé está enfermo, o está lleno de otro líquido que no sea leche materna: un biberón de leche artificial, una infusión, agua... 
-El bebé mama, pero lo hace mal: ocurre cuando hay mal agarre, por ejemplo porque el bebé confunde pezon con tetina, o en caso de frenillo lingual, que impide un correcto movimiento de la lengua.
- Al bebé no le dejan mamar: bien porque se ponen horarios al pecho, por ejemplo, cada tres horas, o por el uso del chupete para entretener al bebé cuando en realidad lo que quiere es pecho.
-Enfermedades de la madre: por ejemplo en caso de hipotiroidismo, retención placentaria, etc, que da lugar a una hipogalactia.
Pero lo más probable es que nada de esto ocurra, y no sea más que una inseguridad por parte de la madre. Si el bebé gana peso adecuadamente, lo estamos haciendo bien. En caso contrario habrá que buscar la causa y ponerle remedio. 

En resumen, toda madre que amamanta a su bebé debe grabarse a fuego lo siguiente: a mayor succión, más producción. Y si su bebé mama a demanda, sin horarios y durante el tiempo que quiera, tendrá toda la leche que necesita. 

28 de octubre de 2015

El por qué de las cacas verdes en los bebés

 El color de las cacas de un bebé constituye a veces un verdadero quebradero de cabeza para las mamás. ¿Es normal que la caca sea amarillo mostaza? ¿O verde? ¿Y con grumos blancos? Hoy hablaremos en concreto de las cacas verdosas de los bebés.


Lo primero que tenemos que diferenciar es si esta caca verde viene acompañada de diarrea, o bien la frecuencia y número de las deposiciones es normal, siendo lo único que ha variado su color. En niños que están siendo amamantados, a veces es frecuente que se las mamás consulten por diarrea, cuando es normal que las deposiciones de estos niños sean líquidas o semilíquidas, y además varias durante el mismo día. En este caso, hablaremos de diarrea cuando haya un número de deposiciones mayor del habitual.
Cacas verdes sin diarrea
Durante los primeros días del recién nacido, las heces irán cambiando de color. Las primeras deposiciones son el llamado meconio, que son heces de color negro y muy pegajosas. A continuación, durante los siguientes 3 a 5 días, la caca puede adquirir un color verdoso de transición hasta llegar a las cacas color mostaza características de los bebés.
Fuera del periodo neonatal, las heces verdosas se presentan también en bebés amamantados que toman leche rica en lactosa. Recordemos que la composición de la leche materna va variando a lo largo de una misma mamada, siendo al principio más rica en hidratos de carbono (lactosa) y siendo la del final la de mayor contenido graso. Si el bebé no vacía correctamente el pecho, éste tomará sólo la leche inicial, rica en lactosa, por lo que sus cacas serán verdosas. Ya os hablé de los signos que nos pueden orientar para saber si el bebé ha vaciado el pecho aquí. En el caso de que el vaciado del pecho no sea el correcto, habrá que revisar el postura y agarre del bebé, y comprobar la presencia de frenillo lingual. Si todo está bien, no deberemos obsesionarnos. Las deposiciones de los bebés amamantados tienen un color variable, y no tiene demasiada importancia que hagan cacas verdosas de forma puntual o transitoria.
En otras ocasiones lo que se produce es una alteración de la flora intestinal, por ejemplo, por la introducción de la alimentación complementaria, como papillas o alimentos diferentes a la leche.

Cacas verdes con diarrea
En estos casos lo que se produce es un tránsito intestinal más rápido de lo habitual, dando lugar a ese color verdoso. La diarrea es un síntoma que nos indica la presencia de una infección gastrointestinal, siendo lo más frecuente en lactantes el rotavirus. El tratamiento es el mismo que el de la diarrea, del que ya os hablé aquí.


Como véis, la presencia de heces verdosas en los bebés no es alarmante, y puede ser hasta normal, descartando posibles causas que puedan dar lugar a esta coloración. Si las heces adquieran un color blanco, rojizo o negro, es un signo de alarma que debemos consultar siempre con nuestro pediatra.

13 de octubre de 2015

¿Cómo puedo saber si mi bebé ha vaciado el pecho?

Sabemos que cuando un bebé mama, debe vaciar bien un pecho antes de pasarlo al otro. La eterna duda sería, ¿cómo sabemos si ha vaciado el pecho?


La verdad es que un pecho nunca se vacía de todo. Pensamos en él como un almacén de leche, que se vacía y que necesita un tiempo para volver a llenarse, pero esto no es así. El seno materno se parece más a un grifo, de modo que cada vez que se abre, hay leche de la que el bebé puede disponer.
Uno de los indicadores de que el bebé ha finalizado la toma es que suelta el pezón espontáneamente. En ese momento es hora de cambiar al otro pecho. Cuando suelta el segundo, la toma ha finalizado. A veces el bebé puede tomar de un sólo pecho, y a veces de los dos. A veces tendrán más hambre, otras menos. Otras veces sólo querrán calmar su sed. En el caso de que al terminar el segundo pecho, notes que el bebé sigue con hambre, es hora de volver al primero.

A veces, sobre todo al inicio de la lactancia, el bebé no se suelta y tiende a quedarse dormido al pecho. Debemos estimularlo para que siga mamando, tocándole los pies, la oreja, la espalda... Pero debemos tener en cuenta también que el pecho no es sólo alimento. Es calor, protección, seguridad, es "Mamá". Por eso, muchas veces cuando finalmente han terminado la toma su forma de succión cambia, siendo ésta más suave, poniéndose en modo "chupete". No es por tanto que la toma "sea eterna", es que estamos cubriendo más necesidades además del alimento. En estos casos, la clave para saber que lo estamos haciendo bien es la ganancia de peso del bebé.

Por otro lado, generalmente notarás el pecho más blando según se va vaciando, sintiéndolo menos congestionado, aunque no siempre podemos guiarnos por esto, ya que muchas veces maman tan a menudo que no da tiempo de que el pecho llegue a ponerse "duro".

El tiempo es un indicador inexacto. Si alguien os ha dicho que debe mamar 10, 15 o los minutos que sean de cada pecho, haced oídos sordos. Esa persona no sabe de lactancia. Hay niños más rápidos, otros más lentos. Generalmente cuando acaban de nacer las tomas son más largas, y según van haciéndose más expertos en esto del "arte de mamar" las tomas se hacen más cortas. Hay bebés que pueden terminar de mamar en 5 minutos, y eso no quiere decir que coman menos. Otros pueden tardar 20 minutos o más.

Lo importante en esto de la lactancia, es ofrecer el pecho a demanda, sin horarios, y durante el tiempo que quiera el bebé. Olvidarnos del reloj, y disfrutar del momento.

7 de octubre de 2015

La fiebre en niños. Que no cunda la fiebrefobia.

La fiebre. A lo largo de mi experiencia como pediatra, he comprobado que es uno de los síntomas que más preocupan a las mamás, pero que no siempre se tiene claro "cuando" podemos empezar a decir que un niño tiene fiebre.

Pues bien. Os he preguntado en este mismo blog, a vosotras mis lectoras, en qué momento habláis ya de fiebre. El 56% (sólo poco más de la mitad!) de vosotras estáis en lo correcto. Es a partir de 38ºC de temperatura axilar. A partir de 37ºC (algunos libros hablan de 37.5ºC) se habla de febrícula. Muchas de vosotras (26%) lo consideráis ya fiebre, cuando esto no es así.

Ahora con el inicio de las guarderías, los colegios, y la llegada del frío, los virus vuelven a ser protagonistas, y con las infecciones muchas veces viene la fiebre. Así que, que mejor momento para recordar algunos datos sobre ella y que no cunda la fiebrefobia cuando nuestros pequeños estén enfermos.


¿Qué es la fiebre?
Se trata de un síntoma - que no una enfermedad - que consiste en tener una temperatura axilar mayor a 38 grados. Hablamos sin embargo de febrícula cuando la temperatura se encuentra entre 37 y 38 ºC.
El aumento de la temperatura corporal no es más que una herramienta que tiene nuestro organismo para defenderse. Y es que se ha comprobado que la fiebre es un mecanismo fisiológico para aumentar la eficacia de nuestro sistema inmunitario: dificulta el crecimiento bacteriano y la replicación viral. Así pues, lejos de ser nuestra enemiga, puede resultar incluso nuestra aliada.

¿Cuando debemos preocuparnos?
Cuando un niño tiene fiebre, ante todo, tranquilidad. Debemos después fijarnos en otros síntomas y signos secundarios que nos pueden orientar a un cuadro banal o a algo grave. Por ejemplo, si nuestro niño tiene un buen estado general, se muestra activo, sigue jugando, tiene buen color... podemos guardar la calma. Pero sin embargo, hay ciertos signos de alarma que debemos tener en cuenta ante un niño con fiebre:
  • Mal estado general, irritabilidad, letargia, decaimiento, confusión, no respuesta a estímulos físicos o verbales, dificultad para respirar
  • Presencia de petequias en la piel, esto es, manchitas rojas, generalmente puntiformes, que no desaparecen a la presión, sobre todo las que aparecen de la linea intermamilar hacia abajo. Las que aparecen por encima de esta linea imaginaria, pueden deberse simplemente por el esfuerzo que implican los vómitos o la tos repetida. Así mismo, una infección vírica también puede producir petequias.
  • En niños menores de 3 meses la fiebre adquiere mayor importancia, porque puede ser un síntoma de bacteriemia oculta.
  • Una temperatura corporal >41ºC.
  • Rigidez de nuca franca: sólo puede explorarse en niños mayores de 1-2 años. Se dice que hay rigidez de nuca cuando el niño no es capaz de sujetar un papel entre su mentón con la boca cerrada sobre su pecho. En cualquier caso, una temperatura corporal elevada puede producir cierta rigidez nucal, por lo que habría que valorarlo de nuevo tras bajar la fiebre.
  • Convulsiones, sobre todo si es la primera vez que ocurre.

¿Cómo debo tratar la fiebre?
El tratamiento de la fiebre se basa primero en medidas físicas. Ante una febrícula (temperatura axilar entre 37-38 ºC) puede ser suficiente con estas, ya que existe una tendencia exagerada a tratar con fármacos cualquier ligero aumento de la temperatura corporal. Sólo tendrá sentido tratar enérgicamente una febrícula o una fibre en pleno ascenso ante antecedentes de convulsión febril. Entre las medidas físicas se encuentran:
  • Permitir que el niño pierda el calor sobrante desabrigándole. Se le puede dejar simplemente con una camiseta o un body.
  • Paños húmedos en axilas, ingles y frente.
  • Baños con agua tibia (que no fría), hasta 20 minutos.
  • Ofrecer líquidos fríos con frecuencia para recuperar las pérdidas y evitar las deshidrataciones.
Ante la fiebre (temperatura axilar mayor de 38 ºC) además de la medidas físicas descritas se pueden emplear fármacos antipiréticos. Los más conocidos son el paracetamol (apiretal) y el ibuprofeno (dalsy), que se pautan cada 4-6 horas con una dosis que depende del peso del niño. El primero se puede dar a cualquier edad, y el ibuprofeno a partir de los 6 meses. Os invito a releer el post "¿Cuanto dalsy hay que darle al niño?" para recordar la dosificación de estos medicamentos.
Los antitérmicos NO CURAN nada. Sólo constituye un tratamiento sintomático, para que los niños (y los padres) se sientan mejor. Como os decía la fiebre en muchos casos es "buena", por lo que no es necesario dar antitérmicos sistemáticamente si el niño tiene fiebre pero excelente estado general. Es decir, si el niño tiene 37.5ºC pero se encuentra postrado y alicaído, es mayor motivo para tratarle que el niño con 39ºC pero que está contento, activo y "dando guerra". Así pues, a la hora de dar antitérmicos, mirad a vuestro hijo, no al termómetro.

Los antibióticos así mismo tampoco curan la fiebre. Hay muchos cuadros que producen fiebre que se resuelven solos, ya que muchos de ellos (la gran mayoría) están causados por virus. Y es que los antibióticos son unos fármacos que luchan solamente contra las bacterias. El empleo injustificado e indiscriminado de los antibióticos es la causa de que muchas bacterias se hagan resistentes a los mismos.

Fiebre no es siempre sinónimo de infección. Por ejemplo, en niños muy pequeños un sobreabrigo puede aumentar su temperatura corporal. Así mismo algunas vacunas, pueden también incrementarla.

29 de septiembre de 2015

¿Cómo puedo saber si mi bebé toma la leche que necesita?

Cuando un bebé está alimentado con lactancia materna, puede aparecer la duda de si el bebé toma la leche que necesita. A veces nos gustaría que, al igual que con el biberón, pudiéramos conocer exactamente los mililitros que toma el bebé en cada toma. Como la teta no es transparente (ojalá, ¿verdad?), esto no es posible, por lo que debemos guiarnos por una serie de signos indirectos.


  • Uno de los signos más fiables es la ganancia de peso. Si el bebé no gana peso, o lo hace muy lentamente, estaremos ante un signo de alarma de que algo no va bien.
  • Micciones de escasa cantidad y concentradas, sabiendo que lo normal es que realizcen más de 5 o 6 micciones al día.
  • El niño no queda satisfecho tras la toma, llora a menudo, hace tomas muy largas o rechaza el pecho.
  • Realiza deposiciones duras, secas o verdes. Las deposiciones del lactante correctamente amamantado son típicamente de color mostaza, líquidas, y en ocasiones con puntos blanquecinos similares a granos de arroz. 
  • Realiza deposiciones infrecuentes. Con un matiz. Aunque típicamente se dice que los bebés amamantados realizan más deposiciones que los alimentados con leche de fórmula, los primeros también pueden estar varios días sin defecar, siendo esto perfectamente normal. Por lo que este punto debe valorarse en conjunto con otros signos y síntomas. 
  • La madre no notó aumento del tamaño de los pechos durante el embarazo.
  • La madre no notó la "subida" de la leche tras el parto.
  • La madre no saca leche cuando se exprime.
Si el bebé toma leche a demanda, es decir, siempre y cuando lo pida, y durante el tiempo que precise, es raro que el bebé no tome la cantidad de leche que necesita. Debemos confiar en nosotras mismas, en nuestra capacidad de lactar. Sólo cuando aparecen estos signos, debemos preocuparnos y consultar con nuestro pediatra para encontrar la causa del problema y su solución,

21 de septiembre de 2015

Beneficios del colecho

En esto del dormir y los bebés, como en todo lo que tenga que ver con la crianza, hay opiniones de todos los tipos. En concreto el colecho es un tema que levanta polémica en este ámbito. Yo me declaro pro-colecho. Me encanta, lo disfruto diariamente con mi bebé y no le veo más que ventajas. Así que en el post de hoy quiero compartir con vosotras los beneficios de esta práctica.


Pero, ¿qué es hacer colecho?
El colecho es la práctica de dormir los niños con otro adulto, en la misma cama, con frecuencia y durante bastantes horas. Algunos autores hablan de un mínimo de 4 horas, todas o casi todas las noches. Así que si alguien inicia la noche con el niño en su cuna, pero a mitad de la noche lo pasa a su cama, también podría incluirse dentro de este grupo.
El colecho es una práctica muy extendida en los humanos. Aunque en Occidente es poco frecuente, en la mayor parte de las culturas los niños duermen con sus madres.

¿Qué beneficios tiene?
  • El colecho aumenta la independencia y mejora el desarrollo psicológico de los niños. A diferencia de lo que argumentan sus adversarios no da problemas conductuales ni de personalidad, ni afecta a su autonomía.
  • Mejora la estabilidad respiratoria y la oxigenación. La respiración de la madre es un recordatorio para el bebé para que continúe respirando si tiene una apnea.
  • Mejora la termorregulación del bebé, es decir, favorece la regulación de la temperatura corporal por la noche. 
  • Provoca despertares sincronizados con la madre, y ayuda al bebé a "aprender" a pasar de una fase del sueño a otra, porque se sincroniza con la respiración de la madre. 
  • Favorece la lactancia materna, de modo que las madres que realizan colecho presentan mayores porcentajes de lactancia materna, y durante más tiempo. La producción de leche aumenta (recordad que el pico de prolactina, hormona principal en la fisiología de la lactancia, se produce de noche). Además, como la lactancia materna protege contra la muerte súbita del lactante, el colecho de forma indirecta ayudaría a prevenirlo. 
  • Aumenta las horas de sueño de las madres que amamantan,  a que favorece que la madre pueda continuar durmiendo mientras alimenta a su hijo de noche. De este forma, permite que el bebé y la madre apenas se despierten al reclamar el alimento.
Como véis, los beneficios del colecho son múltiples, tanto para la mamá como para el bebé. A pesar de que no está bien visto (todavía) por muchas personas, incluido personal sanitario, si es lo que queréis y con lo que estáis a gusto, haced oídos sordos y haced caso a vuestro instinto. No os equivocaréis.
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