9 de julio de 2019

Qué crema solar elegir

Ya hablamos sobre la importancia de la protección solar en niños, y de algunas estrategias que podemos utilizar en nuestro a día a día para limitar la exposición al sol, aquí.

Una de las medidas era el uso de las cremas solares.

¿Qué es un fotoprotector?
Los fotoprotectores son aquellas sustancias que absorben y filtran la radiación UV (lo que evita su penetración hacia la epidermis y la dermis), dispersan y reflejan las radiaciones. Son una medida fundamental de protección frente a las radiaciones UV, y su utilización es muy importante y necesaria.
Existen diferentes tipos de protectores solares:
- Filtros físicos o inorgánicos.
- Filtros químicos u orgánicos
- Filtros mixtos (combinación de filtros físicos y químicos)

Los filtros físicos o inorgánicos actúan como una barrera física, absorbiendo y dispersando la radiación UV, impidiendo que penetre en ella. Son fundamentalmente el óxido de zinc y el dióxido de titanio. Como inconveniente de este tipo de protectores, es que la su cosmética no es tan buena como los protectores solares a base de filtros químicos, por lo que algunos son como una pasta que puede ser dificil de extender y pueden dejar un halo blanquecino. Si bien es cierto que estos productos han mejorado mucho, y los hay muy buenos y gustosos de aplicar. Estos filtros no son irritantes ni sensibilizantes, ya que se trata de polvos inertes, por lo que se usan como primera elección en niños con historia de alergia a los fotoprotectores.

Los filtros químicos actúan absorbiendo la radiación solar y la transforma en otro tipo de energía que no provoca daño en la piel. Existen diferentes tipos en el mercado, como los cinamatos, las benzofenonas o los salicilatos. Tienen como ventaja que cosméticamente son más tolerables ya que se esparcen mejor, y sin incoloros, por lo que no dejan esa capa blanquecina cuando se aplican. Aunque en general son seguros, en niños pequeños o atópicos, por la especial sensibilidad de su piel, puede dar lugar a irritaciones o alergias.
Generalmente se usan combinaciones de varios para proporcionar estabilidad, seguridad y efectividad a los fotoprotectores. Suelen contener de 2 a 6 filtros solares que se conocen como fórmulas de filtros solares combinados que protegen frente a la mayoría de las raciones del espectro UV que afectan.


¿Qué es el factor de protección solar?
El Factor de Protección Solar o FPS mide la eficacia del protector solar frente a una quemadura. Nos indica el número de veces que el protector solar es capaz de aumentar la capacidad de defensa de nuestra piel frente al eritema o enrojecimiento que sucede previo a una quemadura. Esto significa que si una persona puede estar 15 minutos bajo el sol sin quemarse, con un protector solar con SPF 15 por ejemplo, esta protección se multiplicaría por 15 (10x15=150 minutos). Pero es importante recalcar que, para que esto sea así, es necesario aplicar la cantidad correcta de producto y con la antelación necesaria, como veremos más adelante.
El valor máximo de un protector solar es 50+. Se establece este límite máximo porque el incremento de protección solar por encima de este número es prácticamente nulo. El sistema de numeración de los FPS mide sobre todo la protección frente a UVB. El sistema de numeración de los FPS no es lineal: en los factores bajos de protección la actividad real del producto se incrementa considerablemente y en los valores altos los aumento de los FPS representan incrementos mínimos de protección. Y sí, quizás encontraréis algún protector solar que indique que tiene un SPF incluso de 100, pero simplemente es que no siguen la normativa vigente (que en este caso no de es obligatorio cumplimiento), ya que protegerían igual que un SPF50+  y simplemente es cuestión de marketing.
¿Y por qué hay que reaplicarlo cada 2-3 horas? Porque como dijimos el FPS es un valor que se refiere a la protección frente a los UVB, pero no a la radiación UVA, cuya protección es más variable y no está cuantificada. Si en el etiquetado aparece la palabra UVA rodeada por un círculo, indica que la protección contra este tipo de radiación es al menos 1/3 de la protección que nos ofrece frente a los rayos UVB. Además, el FPS se calcula en unas condiciones de laboratorio. En la vida real, hay diferencias en torno al índice UV que varía a lo largo del día, del año, en función de la latitud geográfica, y en diferentes en función del fototipo de piel (las pieles claritas se queman antes), etc. .

Qué fotoprotector elegir según la edad
A los bebés menores de 6 meses no se les debe poner ninguna crema solar. Es más, debe evitarse la exposición solar directa. Así lo dice la Academia Americana de Pediatría, la FDA y otros organismos oficiales. La piel de los bebés es muy sensible, más permeable y delgada, por lo que es más probable que absorban los productos químicos que contienen las cremas solares, y con ello también más probabilidades de reacciones cutáneas y alergias. Si queremos protegerlos que sea mediante la propia ropa, un buen gorrito y mucha sombra.
A partir de los 6 meses y hasta los 3 años, optaremos por los filtros físicos, aunque debajo de los 3 años de edad también se recomienda limitar las exposiciones solares.
A partir de los 3 años ya se podrían usar también los filtros químicos o mixtos.


Cómo usar bien un fotoprotector
Recordad que siempre debemos buscar un protector solar con un SPF alto, al menos de 30 y preferiblemente 50 y de amplio espectro, es decir, que filtre tanto los rayos UVA como los UVB (UVA-UVB).
El uso correcto del fotoprotector es fundamental para que sea efectivo. Debe aplicarse con la piel bien seca. La mayor efectividad se consigue aplicándolo generosamente de 15 a 30 minutos antes de la exposición solarreaplicándolo en zonas fotoexpuestas cada 2-3 horas o tras actividades físicas intensas que puedan eliminarlo de la piel, como  nadar, sudar excesivamente o limpiarse con la toalla. Un secado enérgico con la toalla puede eliminar hasta un 85% del producto. La reaplicación del producto incrementa de 2 a 3 veces la protección frente al sol.
La reaplicación tras la inmersión en agua es necesaria, aunque el filtro sea impermeable o resistente al agua. Se define como resistente al agua (wáter-resistant) cuando el FPS se mantiene después de 40 minutos de inmersión y se define como impermeable (waterproof) cuando es efectivo después de una inmersión de 80 minutos.

¿Qué cantidad aplicar?
Es importante recordar que para que la fotoprotección sea efectiva hay que aplicar la cantidad suficiente de crema.  ¿Y cual es esa cantidad? Unos 2 mg/cm2, que es la que se usa en el laboratorio para medir su eficacia. La mayoría de nosotros echamos poca cantidad con respecto a la que se considera necesaria para conseguir la protección que indica el bote (entre 0.5 y 1.3 mg/cm2) por lo que en las condiciones reales el FPS alcanzado es considerablemente menor que el esperado, y en muchos casos corresponde del 20 al 50% indicado en el producto.
De forma práctica, aplicaríamos una cucharadita de café por cada zona corporal: 1 para cara y cuello, 2 para pecho y abdomen, 2 para toda la espalda, 1 para cada brazo y 1 para cada pierna: 9 en total.
Se debe aplicar el protector en todas las zonas expuestas, sin olvidarnos de zonas como la orejas, la nuca, las manos, los pies o los labios.
Las formas farmacéuticas son también importantes. Las formulaciones actuales incluyen cremas, geles, spray, espumas y lociones, que determinan la resistencia, la permanencia del producto en la piel la cosmética. Quizá con métodos como los sprays, las brumas o los geles nos apliquemos menos cantidad de la necesaria para conseguir la protección completa, por lo que en niños es preferible usar otros métodos.

¿Puedo usar el fotoprotector solar del año pasado?
Muchas veces sobra crema solar de un año para otro, y nos puede surgir la duda de si se podrá reutilizar o no. En estos casos, debemos fijarnos en el símbolo P.A.O (Period After Opening), y lo encontrarás en el envase de tu protector representado con la forma de un bote de crema abierto, donde dentro aparece un número seguido con una M.


El número del interior nos indica la cantidad de meses que dura el producto en perfecto estado una vez que lo hemos abierto. Normalmente los protectores solares tienen una duración de 6-12 meses. Si el protector solar está sin estrenar, nos fijaremos en su fecha de caducidad.
En el caso de usar un protector solar cuando se haya superado el valor del P.A.O, puede no ejercer correctamente su función, y el producto ya no nos asegura la protección que aparece en el envase, corriendo además riesgo de sufrir algún tipo de irritación en la piel al no encontrarse ya en las condiciones óptimas.
Si además el protector solar ha estado sometido a altas temperaturas (playa, interior del coche, etc) lo mejor es que lo tires y compres uno nuevo.

¿Y la vitamina D?
Una de las preocupaciones que puede surgir en esto de proteger tanto la piel es si con esto estamos disminuyendo su producción. Recordemos que la vitamina D no se consigue tanto por la alimentación, si no con la exposición al sol. La evidencia científica disponible a día de hoy indica que el uso de fotoprotectores no afecta a los niveles de vitamina D en la población general. Quizá se deba a que nadie usa bien al 100% el protector solar, ya que se echa en cantidades insuficientes en general y no por debajo de la frecuencia recomendada. En cualquier caso no hay estudios científicos elaborados específicamente en edad pediátrica.


Fuentes: http://aedv.es/wp-content/uploads/2015/04/dossier_campana_cancer_piel_ok.pdf
              https://www.analesdepediatria.org/es-actualizacion-fotoproteccion-infantil-articulo-S1695403309003683

3 de julio de 2019

Protección solar en niños

Se acerca el verano y el sol empieza a apretar fuerte. Los niños constituyen una población especialmente sensible a los daños solares, ya que sus mecanismos de defensa son menos eficaces,  por eso es muy importante protegerlos. A corto plazo, el sol puede producir quemaduras, y a largo plazo, hiperpigmentación, fotoenvejecimiento y cáncer de piel.


Debemos tener en cuenta que entre el 50-80% de la exposición solar de nuestras vidas ocurre en los primeros 20 años. Los efectos de la radiación ultravioleta son acumulativos e irreversibles. Los estudios científicos demuestran que existe relación entre la exposición a rayos ultravioletas y quemaduras solares, con el riesgo de desarrollar cáncer de piel en la edad adulta. Esto nos tiene que servir para entender la importancia que tiene la fotoprotección en la infancia. Y sobre todo sabiendo que los niños reciben el triple de radiación solar que los adultos.
Esto adquiere mayor relevancia en los niños más pequeños, cuya piel es mas fina, tienen menores niveles de melanina, y por tanto mayor susceptibilidad al sol.

Tipos de radiación ultravioleta
De forma muy simplificada, podemos decir que existen dos tipos de radiaciones ultravioletas: UVA y UVB. Los rayos UVA se asocian más con el fotoenvejecimiento o envejecimiento prematuro de la piel, mientras que los rayos UVB se relacionan con los eritemas y quemaduras solares, y cáncer de piel.
Además, la cantidad de radiación UV que llega a la superficie terrestre varía en función de la horaria del día (mayor radiación entre las 11 y las 16 horas), la estación del año (en verano mayor intensidad), la latitud geográfica (mayor cuando más cerca del ecuador), las nubes y la polución (disminuyen la cantidad de radiación) y la capa de ozono (llega mayor radiación en aquellas zonas con una capa disminuida).


Medidas de protección solar
La fotoprotección tiene como objetivo la prevención del daño que la radiación UV realiza en la piel. Las medidas de fotoprotección son aconsejables a todas las edades, pero en la población infantil y juvenil deben ser más intensas, ya que los niños son más susceptibles que los adultos a las radiaciones UV.  La fotoprotección incluye todas aquellas medidas que se pueden instaurar para proteger la piel de la agresión producida por la exposición solar. Entre las estrategias de fotoprotección más importantes, de acuerdo con las guías nacionales e internacionales, se encuentran:
- Evitar la exposición solar en las horas centrales del día, sobre todo entre las 11 y las 16 horas. Quizá le medida más importante.
- Evitar exposiciones solares prolongadas.
- Buscar sombras o utilizar sombrillas.
- Utilizar ropa de manga larga, gorros de ala ancha y gafas de sol.
- Utilizar cremas con filtros solares.
- Protegerse también en días nublados, porque la radiación UV puede atravesar las nubes
- Protegerse del sol aunque la piel esté bronceada, porque aún así puede quemarse.


La medida más importante consiste en desarrollar comportamientos fotoprotectores saludables evitando o disminuyendo el tiempo de exposición a la radiación solar. Es aconsejable disminuir las actividades al aire libre en los periodos centrales del día, aprovechando los lugares sombreados y evitando la exposición solar intencionada. Es importante recordar que las sombras y los árboles reducen la radiación UV directa, pero no la indirecta emitida por las superficies circundantes, como el agua, la arena o la nieve.  La hierba refleja un 3% de la radiación solar, el agua un 5%, pero la arena seca refleja un 17% y la nieve hasta un 85%.
Una regla que puede ayudar a saber cuándo se debe poner más empeño en evitar el sol, es la regla de la sombra. El sol es más peligroso cuanto más pequeña es la sombra del niño en relación con la altura. El riesgo es menor cuando el tamaño de la sombra es mayor.
Si se va a estar expuesto al sol, es conveniente cubrir la mayor parte del cuerpo posible de las radiaciones solares mediante la utilización de ropa, mejor si esta es de manga larga. Hay tejidos especiales que llevan materiales con protección solar. El factor de protección UV (FPU) es la medida de transmisión de radiación UV a través del tejido, y sería algo similar al factor de protección solar de las cremas (FPS). Por ejemplo, un factor 50 UPF indica que la prenda deja pasar a la piel 1/50 de radiación solar, es decir, un 2% de toda la radiación que llega al tejido. En el etiquetado debemos buscar las siglas FPU, que es un índice de protección estandarizada  a nivel mundial seguido del número que índice el factor de protección.  Las prendas que indican su FPU han sido testadas para conocer cual es la cantidad exacta de radiación solar que consiguen bloquear, siendo necesario presentar estudios que indiquen esta eficacia para poder salir a la venta. Lo ideal sería un FPU 50+.
En cuanto a la ropa tradicional, el nailon, la seda y el poliéster tienen mayor factor de protección que el algodón, la lycra o el lino. Para que os hagáis una idea, una camiseta de algodón protege 12 UPF, y unas medias de lycra, solo 2 UFC. La protección es mayor cuanto menores son los espacios entre los hilos y cuanto mayor es el peso y el grosor del tejido. De forma práctica, podemos hacernos una idea de cuánto sol dejan pasar algunas prendas viendo la consistencia de la sombra que consiguen proyectar sobre el suelo al extenderlas bajo el sol, o bien observando cuanta luz deja pasar a su través la prenda, al extender su tejido estirado contra el cristal de una ventana iluminada por el sol.
Las prendas brillantes, como la seda, reflejan más el sol que las prendas mates. Y los colores oscuros, bloquean más radiación que los claros. También que tener en cuenta que la ropa mojada, pegada al cuerpo, protege menos frente a la radiación solar. ¿Os acordáis de la camiseta de algodón de antes? Puedes húmeda su protección no llega a 8 UPF.
Otra pantalla física importante para la protección de la cara y el cuello son las gorras y los sombreros, cuyo uso es especialmente importante en los niños. Ofrecen mayor protección cuanto mayor sea el área que cubran. También hay algunos materiales con protección solar incorporada. Las gafas de sol protegen los ojos y las regiones perioculares y deben tener filtros solares homologados para esta edad infantil.
También debemos tener en cuenta que los cristales de la ventanas filtran la radiación UVB, pero dejan pasar los UVA y la luz visible.

Si queréis información sobre las cremas solares para niños, pinchad aquí.




Fuentes: http://aedv.es/wp-content/uploads/2015/04/dossier_campana_cancer_piel_ok.pdf
              https://www.analesdepediatria.org/es-actualizacion-fotoproteccion-infantil-articulo-S1695403309003683

11 de mayo de 2019

Cómo dejar el chupete

El chupete, cuando el bebé es muy pequeño, se convierte en nuestro gran aliado. Consuela al pequeño, le proporciona confort, le ayuda a dormir... ¡Es una maravilla! Pero cuando llega el momento de quitárselo, empiezan los problemas. El niño se niega, llora si no se lo damos, no consigue conciliar el sueño... Quitar el chupete se convierte en una odisea. Y sí, hay niños que llevan ese momento con mucha naturalidad y prácticamente no lo echan de menos. Pero probablemente si ese ha sido tu caso, no estarías aquí, ¿verdad?


Aunque no existe un consenso sobre el momento ideal para quitarlo, generalmente se recomienda la retirada del chupete en torno a los 2 años de edad. Su uso continuado más allá de esta edad podría dar lugar a alteraciones dentarias como la mordida abierta o la mordida cruzada.

Por eso tenemos que armarnos de paciencia e imaginación a la hora de quitar el chupete. Aquí van algunos trucos e ideas:

  • Si usa mucho el chupete, tanto de día como de noche, puedes reducir poco a poco su uso. En situaciones donde preveáis que puede pedirlo, intenta distraerlo con otras actividades.
  • Ve preparándole: antes de que llegue el día ve explicándole que "ya es mayor" y que deberá dejar el chupete. Puedes leerle algún cuento relacionado con la idea para que sepa qué es lo que va a pasar y cómo se va a sentir.
  • Sé creativa y busca una excusa divertida para dejarlo: quizá haya nacido algún bebé en la familia. Es el motivo perfecto para "regalar" todos los chupetes al nuevo miembro de la familia; Si coincide en Navidad, dejárselo a Papá Noel o los Reyes Magos; Pagar con chupetes un juguete nuevo...etc. Cualquier idea es buena, y cuanto más divertida, y más implique al niño, mejor. Después habrá algún momento en que el niño eche de menos el chupete. En ese caso debéis recordarle lo sucedido y no volver atrás. 
  • Sustituid el chupete por otra alternativa: si lo usa para dormir por ejemplo, podéis establecer otras rutinas como leer un cuento, cantar una nana, acompañarle de un peluche u otra figura de apego. 
  • Si se enfada o llora por no tener el chupete, no le riñas ni le grites por ello. Tampoco lo compares con otros niños. Acompáñale en el proceso desde el respeto. Sé paciente y comprensivo. 
¿Se os ocurre alguna idea más para dejar el chupete? ¡Ánimo en el proceso!


17 de febrero de 2019

Mi bebé está estreñido

La primera pregunta que quiero hacer es... ¿Seguro que tu bebé está estreñido?
Muchas veces los padres tienen una falsa percepción sobre el hábito intestinal de sus bebés, y en realidad, estamos ante "falsos estreñimientos" o variaciones fisiológicas  "normales" de las deposiciones, que se pueden percibir como un problema pero realmente no lo son.

  1. En primer lugar es necesario saber que en un bebé amamantado puede considerarse normal desde la evacuación frecuente (incluso de 10 veces al día las primeras semanas, con heces blandas, semilíquidas o grumosas), hasta 15 o más días sin hacer deposición, siempre que no haya molestias, durante un periodo transitorio entre el segundo y cuarto mes de vida. 
  2. Los niños que reciben lactancia artificial suelen tener un ritmo intestinal distinto con respecto a los que reciben leche materna, ya que la artificial favorece el estreñimiento. Cuando a un niño previamente amamantado se le da un biberón con fórmula las heces suelen hacerse más firmes y menos frecuentes, y no por ello estar estreñidos. 
  3. En bebés pequeños son frecuentes los "pujos". Están un buen rato apretando, se ponen rojos, a veces incluso lloran, hasta que consiguen hacer deposición. Pero esta no es dura, si no que incluso líquida. A esta situación se le llama "disquecia del lactante". Esto se produce porque el bebé no consigue coordinar la musculatura abdominal con la relajación del esfinter anal externo. Es como si empujaran pero con la compuerta cerrada. El bebé tiene que "aprender" a hacer deposición, y coordinar estos movimientos, y a veces puede tardar unas semanas. Pero esto no significa que esté estreñido. 
Si las heces son duras, y el lactante además manifiesta mucho malestar y una eliminación dificultosa puede justificarse la introducción de cambios en la dieta, bien mediante variaciones de la alimentación complementaria, o bien con el cambio a una leche artificial con fórmula "antiestreñimiento". 
La práctica de estimulación rectal, la administración de supositorios, enemas y laxantes orales están desaconsejados en estas edades. Las infusiones comerciales y algunos preparados "naturales" y remedios caseros tampoco tienen eficacia probada. 

15 de febrero de 2019

¿Por qué se produce el estreñimiento?

El dolor que se produce con la deposición es una experiencia desagradable para el niño, que intentará evitar a toda costa. Este dolor puede producirse por hábitos dietétitos inadecuados, como una alimentación baja en fibra y escasa ingesta de agua, situaciones de tensión emocional, algunos fármacos, miedo a defecar o falta de tiempo.


Cuando el niño siente las ganas de hacer deposición y se niega a hacerla por el motivo que sea, lo que hace para ello es contraer el esfínter anal externo de forma voluntaria:"retiene la caca". Esta masa fecal queda acumulada en la ampolla rectal. Cuando esto se produce repetidamente "tengo ganas de hacer caca --> retengo la caca --> se acumula en el recto", lo que ocurre es una distensión progresiva del recto, pudiendo incluso llegar hasta el colon descendente, reteniendo todavía más cantidad de heces.
Cuanto más tiempo se mantenga ese bolo fecal ahí, más agua se absorberá, y por lo tanto las heces se harán más duras. Con ello, se hará más difícil su eliminación ya que se "impactará", pudiendo producir dolor abdominal. A veces lo que ocurre es que hay tal cantidad de heces en el recto, que finalmente acaba expulsándose por "rebosamiento", el niño mancha el calzoncillo o "se hace caca" sin darse cuenta: es lo que se llama encopresis.

Debemos evitar entrar en este círculo vicioso de "dolor al defecar / retención / acumulación de heces cada vez más duras / más dolor al defecar" con el tratamiento adecuado, que se basará en medidas conductuales, dietéticas y en el uso de preparados farmacéuticos si es necesario. Podéis echar un vistazo al tratamiento del estreñimiento aquí.


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