30 de mayo de 2016

¿Es aconsejable el "Baby led weaning"?

Cada vez se oye hablar más de del Baby Led Weaning como método alternativo para la introducción de alimentos en los bebés. Esta popularidad se ha hecho sobre todo más patente en internet, de modo que han proliferado múltiples webs y espacios en redes sociales dedicadas a ello. Cada vez son más los padres que buscan información fiable y veraz sobre este tipo de alimentación, motivo por el cual he decidido lanzar esta entrada.


¿Qué es el baby led weaning?
Él baby led weaning (BLW) es un método alternativo para la introducción de la alimentación complementaria que ha adquirido cierta fama en los últimos años. El propio bebé toma las riendas de su alimentación, y es él mismo el que come lo que quiere y en la cantidad que necesita. Para ello utiliza sus propias manos, llevándose la comida directamente a la boca sin necesidad de purés y triturados.
¿Cómo se ofrece la comida?

La comida se ofrece entera. Idealmente, y sobre todo al principio, se corta en tiras alargadas para que el bebé pueda cogerlo con la mano cómodamente y llevárselo a la boca. Más adelante, cuando el desarrollo psicomotor del bebé vaya evolucionando, podrá hacer la pinza y tomar trozos más pequeños, hasta finalmente utilizar cubiertos. 

¿A partir de qué edad puede iniciarse?
Como ya os conté en la entrada "¿Hasta cuando mantener la lactancia materna exclusiva?", la leche debe ser el alimento único hasta los 6 meses de vida. Para poder iniciarse en el BLW deben cumplirse una serie de requisitos de seguridad, por lo que el momento de iniciar la alimentación será orientarivo y variará en función de cada niño. Generalmente los padres que eligen este tipo de alimentación complementaria, han elegido también la lactancia materna como alimento único de su bebé. Pero aquellos niños que han estado también leche artificial pueden beneficiarse del BLW.

¿Qué beneficios tiene?
- Favorece la autorregulación del bebé, respetando sus señales internas de apetito y saciedad, aproximándose más a las características de auto alimentación de la lactancia materna. Esto implica que no se fuerza al bebé a comer, lo que podría suponer establecer de manera precoz una relación sana con la comida, sin agobios ni dramas.
- Fomenta una mayor aceptación de los alimentos, en cuanto a variedad de sabores, olores y texturas.
- Promueve y estimula el desarrollo psicomotor del niño, ya que comer supondrá un verdadero ejercio para la prensión palmar, la realización de la pinza, la coordinación oculomanual, la masticación...
- Previene la obesidad, ya que el niño decide qué cantidad comer, a qué velocidad y en qué momento parar. Así, en el futuro, las probabilidades de que coman demasiado disminuyen.
- Favorece la transición de los alimentos triturados a los sólidos. Y es que no será el primer niño ni el segundo que no puede ver un tropezón en su puré, o tiene arcadas nada más algo sólido roza su boca.
- Favorece una actitud positiva hacia la comida. Si las primeras experiencias con la comida son positivas y saludables, los problemas como el rechazo a la comida o a ciertos alimentos, son menos probables.
- Permitir que los bebés hagan cosas por sí solos no sólo les permite aprender, sino que les da confianza en sus propias habilidades y conocimientos. Les aporta seguridad en sí mismos, permitiendo aprender a confiarse en su propio criterio.
- Permite al bebé participar en las comidas familiares, ya que comen lo mismo  que el resto y forman parte del evento social. Les resulta divertido y les permite empezar a copiar la conducta en la mesa. T
- Implica realizar menos comidas y más sencillas. El BLW no sólo beneficia al bebé, si no que evita que la familia tenga que preparar una comida distinta para el bebé, ahorrando tiempo y dinero. Si la dieta de los padres es sana, es muy fácil adaptarla al bebé. Además, comer fuera de casa se vuelve mucho más fácil, ya que con este método es dificil no encontrar algo en la carta de un restaurante que no se adapte a lo que puede tomar un bebé.


¿Y si se atraganta?
Este método de alimentación parece muy atractivo para muchos padres, pero con frecuencia se echan atrás por el riesgo de atragantamiento. Pero debemos tener en cuenta de que si se realiza el BLW bajo unas normas de seguridad básicas, no tendremos ningún problema. Para poder iniciarse con este tipo de alimentación, es necesario que el bebé se mantenga sentado sin ayuda. Esto suele ocurrir a partir de los 6 meses de edad, momento en el que además el reflejo de extrusión ha desaparecido. Así, es la propia maduración del bebe, la que determina en qué momento está preparado para iniciar la alimentación complementaria. Por otro lado debemos tener ofrecer alimentos blanditos, que se deshagan con facilidad. Los bebés, a pesar de no tener dientes, pueden comer sin problema ya que pueden machacar los alimentos con las encías. Así, debemos  evitar alimentos duros como la manzana cruda, la zanahoria cruda, los frutos secos, etc.
A veces, y sobre todo al principio, puede ocurrir algún episodio de dificultad con algún trozo. Es normal, están aprendiendo. Tenemos una serie de reflejos de protección de la vía aérea que impiden, llegado el caso, que ocurra un verdadero ahogamiento o asfixia por obstrucción de la vía aérea por algún alimento. En cualquier caso es muy importante que un adulto supervise siempre al niño cuando esté comiendo, por si en algún momento sucede un atragantamiento llevar a caso las maniobras de desobstrucción si fuese necesario.

¿Estará bien nutrido?
La leche, bien sea materna o de fórmula,es el principal alimento del bebé durante el primer año de vida. El resto de alimentos, como su nombre indica, serán "complementarios".
Es necesario ofrecer alimentos variados, con el fin de que el bebé pueda elegir entre alimentos saludables y diferentes.
Es también importante iniciar sin demora alimentos ricos en hierro, cuyo depósito en el organismo empieza a disminuir a partir de los 6 meses de edad.
Aunque una de las ventajas del BLW es la incorporación temprana del lactante a las comidas familiares, puede suponer también un riesgo, ya que las comidas de la familia pueden no ser las más apropiadas, sobre todo si no siguen un hábito de alimentación saludable. Es por ello de que la incorporación del bebé a la mesa, supone un buen momento para replantearse si la familia lleva una dieta sana y variada.

¿Existe algún otro inconveniente?
Uno de los problemas del BLW es la suciedad. Los niños juegan y experimentan con la comida, y mucha de ella termina en el suelo o encima de ellos. Es por ello importante utilizar baberos grandes (con mangas, que lo protejan todo) e incluso poner algo para proteger el suelo y facilitar así la limpieza.
El otro gran "inconveniente" es la preocupación de los demás. Quizá no sea un inconveniente de verdad, pero en ocasiones puede ser un problema. Puede que tú estés convencida con el BLW, pero siempre tendrás a alguien: el abuelo, la suegra, la amiga o el vecino... que se lleve las manos a la cabeza por darle a tu bebé un trozo de pera o de plátano en vez de un puré. Eso sí, seguro que es porque no han visto a un bebé haciendo BLW en plena acción.


¿Cómo sé que el bebé está preparado para empezar?
Tienen que cumplirse una serie de requisitos para saber que el bebé puede empezar con la alimentación complementaria:
- Se puede sentar solo con poca o ninguna ayuda.
- Estira el brazo para agarrar objetos y se los lleva a la boca.
- Hace movimientos de masticación.
- Muestra interés por la comida: él mismo se lleva comida a la boca si tiene la oportunidad de hacerlo.

¿Cómo empezamos?
Una vez que nuestro bebé está preparado, iremos incorporándolo a las comidas familiares. Idealmente, y sobre todo al principio, es mejor ofrecerle los alimentos después del pecho o el biberón. Si el bebé tiene hambre o sueño, no se mostrará receptivo. Lo sentaremos con nosotros y pondremos la comida a su alcance. Al principio apenas saborearán la comida, y fundamentalmente jugaran con ella, por lo que gran parte de la comida acabará en el suelo. Pero su curiosidad hará el resto. Es un momento de su desarrollo en que el que llevan todo lo a la boca para explorarlo, y lo mismo harán con la comida, aprendiendo por sí solos los diferentes sabores, texturas y formas. 

¿Que alimentos ofrecer según la edad?
No hay ningún orden específico para la introducción de alimentos. Lo único que tenemos que tener claro es que la introducción ha de ser progresiva para detectar posibles alergias, y que hay ciertos alimentos que debemos evitar durante el primer año de vida. En el post sobre "alimentación complementaria" encontraréis una lista muy completa de todos los alimentos que deben excluirse durante esta etapa.

¿Aconsejo este tipo de alimentación?
Depende tanto del niño como de los padres. Si se trata de un niño con alguna patología de base, habrá que consultar al pediatra si este método de alimentación es el más adecuado para su condición. Y por otro lado también depende de los padres, ya que la preocupación por que se atragante el bebé a veces hacen del momento de la comida un calvario.
En cualquier caso nada en este vida es blanco o negro. Podemos pasar de purés a BLW o viceversa en cualquier momento. 

5 de mayo de 2016

Iniciando la alimentación complementaria

¡Ay, la alimentación complementaria! Menudos quebraderos de cabecera supone en algunas ocasiones. ¿Os preguntaís por qué? Porque existen tantas pautas de introducción de los alimentos, como pediatras, casi. Y es que para esto de la alimentación infantil nada es tan cierto como eso de "cada maestrillo tiene su librillo". Pero tranquilas, en realidad es mucho más fácil y sencillo de lo que parece. Mucho más.


Como os comentaba en el post "¿hasta cuando mantener la lactancia materna exclusiva?" el alimento único de un bebé hasta los 6 meses debe ser la leche. Da igual si recibe leche materna o leche de fórmula. Antes de que me preguntéis, sé que desde los 4 meses algunos pediatras recomiendan la introducción de los cereales sin gluten, y a partir de los 5 meses, la fruta. En mi opinión, salvo casos puntuales y concretos, no se debe adelantar la alimentación complementaria. Tranquilas, hay tiempo de sobra.

En esto de la alimentación complementaria hay que tener una serie de ideas y premisas claras, que son las que nos orientarán en todo este proceso:
- primero: la alimentación se llama complementaria por algo. La leche sigue siendo el alimento principal del niño hasta el año de vida, lo demás solo la complementa y no la sustituye. Lo ideal es ofrecer primero la leche y después el resto de alimentos.
- Segundo: es necesario respetar el tiempo y los gustos del niño. Hay bebés que a los 6 meses devoran lo que pongan delante, y otros prácticamente no comen hasta los 8 o 9 meses. Hay bebés a los que les encanta la fruta pero no quieren ni oler la verdura, por ejemplo. Lo importante es no obligar a comer a un niño. Intentar que disfrute del momento de la comida, para que ese momento no se convierta en un calvario para padres e hijos, y para que el niño inicie una relación saludable con la comida.
- Tercero: no obsesionarse con las cantidades. No soy nada partidaria de recetas del tipo: 30 gramos de pollo + 20 gramos de patata + 20 gramos de judía... ¿Qué más da? Cada bebé es distinto y tiene necesidades energéticas y nutricionales diferentes. Recetas de este tipo sólo sirven para estresar a las mamás que ven, con amargura, como su bebé deja la mitad del puré (si no más) intacto en su plato. Volviendo al punto anterior, hay que respetar al bebé. Lo que a nosotros puede parecernos una cantidad adecuada, puede ser en realidad mucho en relación a sus necesidades reales. A veces no es verdad eso de "mi niño no me come" si no que en realidad es "mi niño no come como me gustaría a mí que comiera". Debemos escuchar sus señales de saciedad y apetito.
- Cuarto: los alimentos mejor introducirlos de uno en uno. La finalidad es comprobar la tolerancia a cada uno, verificando que le sienten bien y descartando así posibles alergias. Un margen de dos o tres días entre alimentos nuevos es lo más recomendable.
- Quinto: leed las etiquetas de los alimentos. Que sean productos destinados a bebés no quiere decir que sean saludables. Azúcares añadidos, grasas malas, múltiples aditivos, etc... son ingredientes que podemos encontrar en alimentos infantiles y que no son necesarios.


A partir de los 6 meses, empiezan las incógnitas. ¿Con qué alimento empiezo? ¿Sigo el esquema clásico: primero cereales sin gluten, luego fruta y después verdura? Pues la respuesta es también bastante sencilla: da exactamente igual. Quizas algunas mamás os llevareis las manos a la cabeza. ¿Cómo va a dar igual? Pues la verdad es que sí. Pensad en un bebé español y un bebé japonés, por poner un ejemplo. Las costumbres socioculturales en cada país son bien distintas, y cada bebé empezará su alimentación complementaria en función de los alimentos que acostumbre a comer en su sociedad. Y no pasa nada.
Seguro que a la mayoría de vosotras os han dado un papel fotocopiado con un completo esquema temporal, mes a mes, del momento idóneo para introducir los distintos tipos de alimentos. Este calendario ya se ha quedado obsoleto y realmente podemos introducir la mayoría de los alimentos a partir de los 6 meses, con algunas excepciones que os explicaré más adelante. Lo realmente importante es realizar una introducción gradual de los alimentos.

Vale. Queréis empezar la alimentación complementaria. Por ejemplo, habéis elegido los cereales como primer alimento. ¿Cómo lo hacemos? Es muy sencillo.
Puede hacerse de la forma clásica, mediante cereales "de farmacia" y añadirlos a la leche del biberón o leche materna. En función de cuantas cucharadas añadamos, quedará más o menos espeso, y podremos darlo como un biberón tal cual o como una papilla.
Un ejemplo de introducción de los cereales puede ser añadiendo un par de cucharadas al biberón de la mañana y otras dos al de la noche, preparar una papilla de 3 o 4 cucharadas en una de las tomas del día y no darle más cereales en el resto del día... es muy variable, y dependerá de las preferencias de la madre (y del bebé).
¿Preferís algo sólido? Podéis darle tortitas de cereales sin sal, pan sin sal, arroz bien pasado... las opciones son tan amplias que darían para otro post.

En cuanto a la introducción de la fruta existen también muchas formas distintas. Puedes hacer un puré de frutas, o bien chafarle alguna con un tenedor y dárselo con la cuchara. Se puede comenzar con una papilla de manzana (fresca o compota), esperar un par de días y añadir una pera, después naranja... como os decía la idea es dejar un margen de días entre un alimento nuevo y otro para detectar alergias. Por otro lado puedes darle algún trozo entero para que el bebé lo vaya chupeteando y mordiendo.

Las verduras las puedes ofrecer en puré, mezclado con alguna proteína. Puedes poner en una olla agua con patata, puerro, judia, zanahoria, judias, calabacín... Lo que se te ocurra. Y un cachito de pollo, conejo, cordero, pavo, ternera... Las combinaciones son muchísimas. Una ves hervido se retira el exceso de agua, se añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra y se tritura. De igual manera, no debes introducir todos los alimentos juntos de repente, si no ir añadiéndolos poco a poco. 

¿Mejor potitos comprados en el supermercado o farmacia, o los caseros? Sin duda mejor los caseros. Nada mejor que una comida recién hecha y con productos frescos que nosotras mismas hemos seleccionado. Los potitos es mejor dejarlos para momentos puntuales en que no estemos en casa.

¿Y que pasa con los alimentos más alergénicos? Como puede ser el huevo, el pescado, las legumbres... alimentos que se han pospuesto en el calendario de introducción de los alimentos incluso hasta más allá de los 12 meses. Pues bien, cada vez se tiende a introducirlos antes. Es decir, se ha visto que por tardar más en introducirlos, no hay evidencia de que haya menos incidencia de alergias alimentarias. A partir de los 6 meses puedes introducirlos sin problema.

¿Y el yogur? Todas las mamas preguntáis por el yogur. Para los bebés que ya toman leche los yogures no son imprescindibles, es mejor priorizar antes la introducción de otros grupos de alimentos, por lo que yo los pospondría a partir de los 9-12 meses. Nada de yogures especiales para "bebés", tienen azúcares y porquerias añadidas. Buscad en vuestros supermercados yogures naturales de toda la vida.

Los alimentos que debemos excluir en esta etapa son: 
- Aquellos susceptibles de producir un ahogamiento en un bebé: frutos secos, granos de uva enteros, cerezas, aceitunas... Cualquier cosa que pueda obstruir la vía área y nos pueda dar un susto. 
- Sal y alimentos salados. No es necesario salar los alimentos que prepares para tu bebé hasta el año de vida.
- Pescados grandes como el pez espada, tiburón, Lucio, atún rojo, conservas de atún... por su contenido en mercurio y otros metales pesados.
- cabezas del marisco y cuerpo de cangrejo o crustáceos similares a el, por su contenido en cadmio.
- Espinacas, col y acelgas,y otras verduras de hoja verde, por su contenido en nitratos y riesgo de metahemoglobinemia.
- Miel, por riesgo de botulismo. 
- Infusiones y otras bebidas sin valor nutritivo como el café, refrescos azucarados o edulcorados. 
- azúcar. Tampoco es necesario endulzar los alimentos con azúcar, evitando los alimentos que lo contengan en exceso. 
- Desnatados.

Existe una tendencia cada vez más presente en nuestra sociedad a introducir los alimentos en trozos directamente, sin triturar. Es el llamado Baby Led Weaning o alimentación / destete guiado por el bebé. Se trata de una forma de alimentar a un bebé sin usar papillas, purés o triturados. Es el bebé el que elige qué comer, llevándose el mismo los alimentos a la boca. Prometo un post aparte hablándoos de este tipo de alimentación.

7 de marzo de 2016

El síndrome de West

El síndrome de West es un tipo de epilepsia  que aparece en la edad lactante. Se caracteriza por espasmos infantiles, deterioro psicomotor y un patrón en el electroencefalograma (EEG) característico (actividad hipsarrítmica).


¿Cuales son sus causas?
Afecta a uno de cada 4-6.000 niños. Existen formas que aparecen sin una causa aparente, que son las llamadas criptogenéticas, y en otros casos aparece una causa determinada, entre las que interesa destacar la esclerosis tuberosa de la que ya hablamos en otros posts (aquí) o en la encefalopatía hipóxico-isquémica.

¿Cuales son sus síntomas?
Las crisis se inician entre los 3 y 7 meses, siendo más frecuente a los 5 meses de edad. Se caracteriza por la aparición de espasmos, que pueden ser en flexión o extensión, y que aparecen como en racimos de hasta 100 espasmos que se pueden repetir muchas veces al día. Pueden aparecer tanto despiertos como dormidos, pero ocurre con más frecuencia al despertar o en el momento de quedarse dormidos.
Es frecuente en las formas criptogenéticas, de modo que en el contexto de un desarrollo psicomotor normal, se produzca una detención en la maduración y a continuar un deterioro, con pérdida de habilidades.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?
Como decíamos, es importante el EEG para el diagnóstico. En él se puede apreciar un patrón de hipsarritmia. En cualquier caso es importante realizar también prueba de imagen, estudios metabólicos, inmunológicos, etc.

¿Cómo se trata?
En el síndrome de West el fármaco de elección es la vigabatrina.

¿Cual es la evolución?
Los casos en los que no se encuentra una causa aparente del síndrome de West evolucionan mejor que los casos que tienen una causa conocida. Más de la mitad de éstos evolucionan a una epilepsia refractaria, de dificil tratamiento, o a un síndrome de Lennox.Gastaut.
La curación completa con un desarrollo psicomotor normal sólo se observa en algunos casos criptogenéticos, por lo que cabe decir que el pronóstico de este síndrome es más bien oscuro.

4 de enero de 2016

Que hacer si no quiere biberón

La Organización Mundial de la Salud recomienda lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad. Pero la baja por maternidad de este país es tan irrisoria que antes de que el bebé haya cumplido siquiera los 4 meses de edad, la madre debe reincorporarse a su trabajo. ¿Cómo pretenden que se mantenga la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses?
A raíz de esto muchas mamás que están a punto de volver a su trabajo se preocupan por cómo pueden hacer para mantener su lactancia. Se preguntan angustiadas si su bebé pasara hambre durante su ausencia, si rechazarán el biberón.


Ante todo no debemos angustiarnos antes de tiempo. Lo entiendo, es inevitable y ese sentimiento aparecerá de todos modos. En cualquier caso intentar acostumbrar al bebé al biberón antes de reincorporarte a tu trabajo puede resultar una pérdida de tiempo. A veces es mejor disfrutar de los últimos días amamantando al bebé con tranquilidad y sin llantos.
Una vez que se produzca la reincoporación laboral, es útil que el cuidador/a le ofrezca el biberón antes de que tenga verdadera hambre. Es decir, si realiza las tomas cada 3 horas, a las 2-2 horas y media. Así estará tranquilo y dispuesto a probar algo nuevo. Si tiene hambre, llorará y se sentirá frustrado por no tener el pecho de su madre.
Prueba a calentar la tetina sumergiéndola en un poco de agua caliente, para que se asemeje al seno materno. Otras veces es cuestión de probar distintas tetinas o biberones hasta encontrar el que más le guste. Lo ideal es utilizar en principio una tetina blanda y un biberón pequeño, que se pueda manejar bien. El biberón Calma de Medela es el más respetuoso con la lactancia, ya que es necesario que el bebé succione de la misma manera que lo haría con el pecho materno. Otra opción es el biberón "close to nature" de Tommee Tippee o el "natural" de Avent, que al asemejarse al seno materno también suelen ser bastante aceptados por los bebés " de pecho".
Es necesario buscar la postura que más le guste, en la que esté más cómodo. No es conveniente enfadarse ni ofuscarse si rechaza el biberón. Pero es necesario tener en cuenta que es más probable que el bebé acepte el biberón si se lo da otra persona que no sea su madre. Es mejor que la mamá no esté cerca, ni siquiera en la misma habitación (y a veces es mejor que ni esté en casa).

Hay algunos bebés que nunca llegan a aceptar el biberón, hagamos lo que hagamos. Otras opciones que nos quedan en la manga serían ofrecerle la leche en vaso. No penséis que vuestros bebés son muy pequeños para ello. Recién nacidos e incluso bebés prematuros son capaces de beber en un vasito. Si vuestro bebé es pequeño y no toma mucha cantidad de leche, se puede ofrecer la leche en cuchara o jeringuilla.
Yo personalmente soy más partidaria de prescindir el uso del biberón si es posible, utilizando estos sistemas alternativos. Así evitaremos que el niño pueda rechazar después el pecho, ya que les es mucho más fácil obtener leche a través del biberón que del pecho materno. En cualquier caso, esto no siempre ocurre.

¿Todo esto falla? Puedes iniciar la alimentación complementaria si tu bebé tiene edad para ello (mínimo 4 meses). Por ejemplo, puedes mezclar tu leche con cereales para hacer una papilla. La mayoría de los niños aceptan mejor otros alimentos distintos al pecho de personas distintas a la madre. No te preocupes, tomará toda la leche que necesita en cuanto volváis a estar juntos.

25 de noviembre de 2015

Todo sobre la conservación de la leche materna

La leche materna puede extraerse para su uso posterior y ser utilizada posteriormente cuando la madre por diferentes motivos no puede amamantar a su bebé.



¿Qué recipientes uso?
Se pueden utilizar recipientes de vidrio o de plástico. El problema es que muchas veces el espacio de nuestro congelador es limitado, por lo que es más práctico optar por recipientes plásticos como bolsitas. No hace falta que sean específicamente las de lactancia, basta que sean de plástico de uso alimentario. Si aún así preferís usar las específicas de lactancia, os recomiendo las de Nuk o Lansinoh, por ser las de mejor calidad precio que he encontrado. 
Independientemente del tipo de recipiente elegido, es conveniente etiquetarlo con la fecha de extracción, para ir consumiendo los más antiguos.

¿Qué cantidad de leche congelo?
Lo ideal es congelar cantidades pequeñas, de este modo si en un día el bebé no tiene mucha hambre, no tendremos que desechar mucha leche. Y la leche materna es oro fluido. Os aconsejo congelar cantidades pequeñas, sobre 50 ml en cada recipiente, y no más de 100 ml.
Es importante saber que la leche previamente descongelada, no se puede volver a congelar.

¿Dónde guardo la leche materna?
Varía en función del momento en el que el bebé tomará esa leche.
Si vas a dársela al bebé en menos de 4 horas, la puedes dejar a temperatura ambiente. La leche no se debe calentar más de una vez. Si tras calentarla y ofrecérsela al bebé no la quiere, puedes esperar como mucho 30 minutos. Si pasa más tiempo, hay que desecharla.
Si la idea es que la tome en los siguientes días, lo mejor es guardarla en la nevera hasta 3-5 días. Si consideras que no la consumirá en ese margen de tiempo, entonces es mejor guardarla en el congelador recién extraída. De igual forma, cuando se saque de la nevera se puede calentar una vez, si el bebé no la quiere puedes esperar 30 minutos, si no se debe desechar.
Si te sacas la leche varías veces al día, puedes guardarla en el mismo recipiente. Pero es importante que para mezclarlas, ambas leches deben estar a la misma temperatura. Es decir, guardas la leche recién extraída en la nevera, y cuando ya esté fría, la puedes mezclar con el resto que hayas sacado en las 24 horas previas. 

¿Cuánto dura la leche descongelada en buen estado?
Las cifras son variables en función de la fuente de información que consultéis,aunque yo me quedo con las siguientes:

Es importante recalcar que la leche descongelada no se debe volver a congelar

Transporte de la leche materna
Muchas veces la madre se ve obligada a sacarse la leche fuera del domicilio, por ejemplo, en el trabajo. En estos casos puede ser útil disponer de una pequeña nevera portátil. Hay algunas que son específicas para el transporte del sacaleches y demás accesorios, pero probablemente sea más económica la típica nevera de playa y cumple la misma función.

Se deberá introducir cada mañana una bolsa o bloque de hielo en la nevera para llevársela al trabajo. Después de extraerse la leche, se depositará en el recipiente elegido (bolsitas de plástico, recipiente de vidrio...) y se guardará en la nevera hasta la vuelta al domicilio. Una vez allí, se puede optar por refrigerar en la nevera o guardarlos en el congelador. Cuanto más refrigerada esté la leche materna, y menos cambios de temperatura sufra, mejor conservación.

¿Se puede mezclar?
SI se pueden mezclar leche de diferentes extracciones en la nevera para dársela al bebé en una toma.
NO se debe mezclar extracciones guardadas en la nevera para congelar de distintos días.
NO se debe mezclar leche recién extraída de leche refrigerada. Se debe guardar la leche fresca en la nevera y esperar a que ambas tengan la misma temperatura para mezclar.
SI se pueden mezclar diferentes leches que hayan sido congeladas para hacer una única toma.
NO se debe mezclar leche fresca con leche congelada y volver a congelar.
SI se puede mezclar leche fresca y descongelada para hacer una única toma y ofrecérsela al bebe.
SI se puede mezclar leche materna con artificial.

¿Cómo calentar la leche materna?
La leche materna debe calentarse al baño maría, en leche previamente caliente (o llamado "falso baño maría". Es decir, sería incorrecto introducir el recipiente con la leche materna en agua fría y empezar a calentar todo en el fuego. Tampoco se debe calentar la leche directamente al fuego. Lo correcto sería llenar un recipiente grande de agua caliente, se sumerge el frasco con la leche y a esperar. Si el agua se enfría se cambiará las veces que sea necesario.
Otra opción es descongelar con agua caliente del grifo, sin encender el fuego. 
La leche almacenada se sedimenta en capas: un precipitado en el fondo, una fase gruesa acuosa opalescente y una película grasa en la parte superior. Una vez descongelada, hay que agitar el recipiente suavemente para mezclarla y devolver a la leche su apariencia original.

¿Por qué algunos bebés rechazan la leche descongelada?
La leche de algunas mujeres se altera cuando lleva unos días congelada, adquiriendo un olor a rancio. Esto se debe a la acción de la lipasa, enzima presente en la leche materna, que actúa sobre la leche y empieza a digerirla. Esto no quiere decir que la leche esté mala y haya que desecharla, pero si es cierto que a algunos bebés no les gusta. La solución para ello es escaldar la leche materna justo después de sacársela. Para ello, calentaremos la leche al baño maría hasta que aparezcan pequeñas burbujease por los lados del recipiente. Es importante no dejar que hierva, para que la leche mantenga todas sus propiedades intactas. Después se enfría inmediatamente. Mediante este sencillo procedimiento desactivamos la lipasa y evitaremos este problema.

¿Cómo administrar la leche?
Algunos bebés aceptan el biberón, y luego toman también el pecho sin problemas. En algunos casos, los bebés confunden tetina y pezón, dando lugar a un mal agarre, lo que puede producir grietas o dolor en el pezón. Otros van rechazando el pecho poco a poco, ya que el biberón les resulta más cómodo, pues apenas tienen que esforzarse para obtener leche. Y por último, hay bebés que no quieren ver un biberón ni en pintura.
Mi recomendación por tanto es optar por dar la leche en vasito. Aunque pueda parecer extraño, los bebés son capaces de hacerlo sin problema, e incluso prematuros y recién nacidos pueden alimentarse con esta técnica. La opción de la jeringa, cuchara o cuentagotas es útil en bebés pequeños, pero considerando que la reincorporación de la mujer al trabajo coincide a los 4-5 meses de edad del bebé, éste tomará cantidades importantes de leche, y estos métodos no resultarán prácticos.
Si el bebé rechaza biberón y vasito, otra opción es espesar la leche con cereales y dársela con cuchara.
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